Técnica ecográfica de la vesícula biliar.

La evaluación de la vesícula biliar puede realizarse fácilmente con las ecografías sagital y transversa habituales. Pero si no se visualiza, son esenciales maniobras para evaluar la fosa de la vesícula biliar con el fin de evitar pasar por alto trastornos a este nivel. Esto se realiza sobre todo con ecografías oblicuas subcostales, realizadas con el borde izquierdo del transductor más cefálico que el borde derecho. La parte frontal del transductor se dirige hacia el hombro derecho.

Un barrido de cefálico a caudal mostrará la vena hepática media a nivel superior y la fosa de la vesícula biliar a nivel inferior en un solo plano ya que éstas forman el límite anatómico que separa los lóbulos hepáticos derecho e izquierdo. La fosa discurre desde la superficie anterior de la vena porta derecha en sentido oblicuo hasta la superficie del hígado.

Puede tener aspectos variables en gran medida por el estado de la vesícula y tras su extirpación muestra una línea ecógena que se relaciona con el tejido conjuntivo que queda. La ingestión de alimentos, sobre todo de naturaleza grasa, estimula la contracción de la vesícula. La vesícula contraída aparece con una pared gruesa que puede oscurecer las anomalías luminales o de la pared. Por tanto, la exploración de la vesícula debe realizarse tras un mínimo de 4 horas de ayuno.

TÉCNICA ECOGRÁFICA DE LAS VÍAS BILIARES

Nuestra técnica de evaluación de los conductos intrahepáticos comprende un estudio habitual como el que se realiza para evaluar el hígado, incluidos los estudios sagital y transversal. Además, necesitamos un estudio centrado para evaluar el hilio hepático, teniendo en cuenta que esta orientación requiere un plano oblicuo para mostrar toda la longitud de los conductos hepáticos derecho e izquierdo en una sola imagen. Por esto nosotros utilizamos una proyección oblicua subcostal con el borde izquierdo del transductor más cefálico que el borde derecho.

La cara del transductor se dirige hacia el hombro derecho. Interrumpiendo la respiración profunda, un barrido del transductor dirigido desde el hombro hasta la región umbilical mostrará la vena hepática media y después el eje longitudinal de los conductos hepáticos derecho e izquierdo, seguido del colédoco en sección transversal. Rotando el transductor a 90º respecto a este plano, una segunda interrupción de la inspiración permitirá ver el eje longitudinal del colédoco y el hepático común en el hilio hepático.

La ecografía armónica permite un mejor contraste entre los conductos y los tejidos adyacentes, con lo que mejora la visualización de los conductos, su contenido luminal y su pared. Se aconseja utilizar habitualmente la ecografía armónica para evaluar la vía biliar. En las secciones adecuadas se exponen las técnicas de exploración específicas para evaluar la coledocolitiasis y el colangiosarcoma.

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