Abscesos hepáticos piógenos

Los abscesos hepáticos piógenos (AHP) históricamente han sido descritos con mayor frecuencia en centros hospitalarios de climas templados. En nuestro medio, se ha reportado una distribución equivalente o ligeramente superior de los abscesos piógenos comparados con los amebianos, con los que comparte diagnóstico diferencial y morbimortalidad. La mayor incidencia de casos de AHP en la actualidad es entre la quinta y sexta década de la vida, debido a la mayor incidencia de neoplasias y enfermedades biliares complejas. De acuerdo a su etiología, se pueden clasificar de la siguiente manera: 1.Biliar, cuya causa más común es la colangitis ascendente pos obstrucción maligna o benigna, 2. Vena porta ó pileflebitis, secundaria a infección de órganos cuyo drenaje venoso se realiza al sistema portal, como ocurre con mayor frecuencia en las apendicitis o diverticulitis, 3. Arteria hepática, debido a septicemia, las causas más comunes son las tromboflebitis periféricas supuradas, 4. Extensión directa, son producidas por abscesos contigúos, los más comunes con los asociados a colecistitis aguda, empiema vesicular, abscesos subfrénicos o úlceras perforadas 5. Traumáticas, por lesiones abiertas o cerradas de abdomen, incluyendo en esta clasificación a la ocasionadas por cirugía, 6. Criptógena, aquellas en las que no se identifica el foco primario de la infección. Los agentes infecciosos que se aíslan con mayor frecuencia en la actualidad son los aerobios gram negativos, de los cuales Klebsiella es el más común, contrario a lo que sucedía hace tres décadas, donde los agentes que se aislaban con mayor frecuencia era los aerobios gram positivos. Clínicamente, el cuadro clínico es inicialmente inespecífico, insidioso con una evolución que varía de días a dos o tres semanas, caracterizado por ataque al estado general, pérdida de peso, fiebre, hiporexia y vómito, la aparición de hepatomegalia e ictericia es muy tardía y es sugestiva de gravedad, de igual manera pueden aparecer síntomas torácicos debido a derrame o frote pleural. Los estudios de gabinete en esta entidad clínica son primordiales, pues es necesario apoyarse en un estudio de imagen para confirmar el diagnóstico, de los cuales las imágenes simples de tórax y abdomen, así como el ultrasonido con los estudios iniciales. En la tele de tórax de pueden encontrar anormalidades en el 25-60% de los casos, las imágenes de Rx simples de abdomen son de poca ayuda diagnóstica, sólo se presentan en menos del 30% de los casos; el ultrasonido es una de las técnicas más convenientes, pues es accesible, económico e inocuo, además de tener una sensibilidad diagnóstica elevada que va desde el 80- 96%, sus limitaciones es la dificultad para observar los segmentos posteriores; otros estudios de imagen son la Tomografía Computada, ofrece una sensibilidad entre 90-99%, no tiene el inconveniente del USG ya que permite visualizar lesiones posteriores y de menos de 1cm, tiene el inconveniente del alto costo y de la poca cobertura en el primer y en ocasiones segundo nivel de atención médica en nuestro medio. El tratamiento es variado y debe individualizarse, incluye tratamiento antibiótico empírico de amplio espectro o drenajes ya sea por vía percutánea guiada por USG o quirúrgico.

Comentario. Los abscesos hepáticos piógenos constituyen un reto diagnóstico para el clínico, pues su presentación más habitual se caracteriza por un cuadro insidioso e inespecífico, caracterizado por ataque al estado general, pérdida de peso, hiporexia y vómito en el orden de pocos días a dos o tres semanas, siendo la hepatomegalia, hepatodinia y la ictericia, manifestaciones clínicas tardías relacionadas con un cuadro subagudo y agravado; de tal manera que los estudios de gabinete por imagen constituyen un pilar importante para establecer un diagnóstico y tratamiento oportunos, de éstos, el ultrasonido es una de las técnicas más convenientes, pues es accesible, económico e inocuo, además de tener una sensibilidad diagnóstica elevada que va desde el 80- 96%, sin ser el gold estándar, sin embargo ofrece un mayor valor en el área del tratamiento, puesto que también se utiliza en procedimientos como el drenaje percutáneo guiado por USG o en el transoperatorio usando USG en el sitio quirúrgico.

Artículo escrito por el Dr. Eduardo Piña

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