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Cáncer renal y embarazo

 

En el riñón pueden aparecer tumores benignos y malignos son hallazgos casuales. Los signos urológicos son los más frecuentes, aunque, algunos pacientes son asintomáticos  o poseen síntomas vagos. La hematuria suele presentarse en el 60 %  de los casos y constituye el signo esencial, se presenta en forma tardía, además indolora (salvo oclusión de vías por coagulo),  macroscópica, espontánea y de abundancia variable. Es consecuencia de la invasión tumoral de cálices, pelvis o vasos intrarrenales. Son muchos los trastornos capaces de provocarla, cuando esto sucede hay  indicios  de padecer cáncer y se deben realizar todos los esfuerzos posibles para determinar su causa.

Otros signos urológicos de importancia lo constituyen el dolor renal y tumor palpable. Existen signos extraurológicos, como fiebre, síntomas gastroduodenales, alteraciones hematológicas, endocrinas, cardiovasculares y neurológicas.

El cáncer es la 2ª causa de muerte en mujeres durante la edad reproductiva. Los tumores urológicos se presentan con una incidencia de 1:1000 embarazos, aunque estos canceres son infrecuentes, la detección, diagnóstico y tratamiento son difíciles. El carcinoma de células renales es el tumor más común  que puede presentarse en el  embarazo.

Los hallazgos de tumores incidentales, a través de estudios de laboratorio son muy importantes,  pero,  los síntomas del embarazo pueden confundir y retrasar el diagnóstico de cáncer. Los síntomas de los tumores urológicos como dolor, hematuria e hipertensión, pueden confundirse con otras afecciones más frecuentes como infección urinaria, pielonefritis, amenaza de aborto o preeclampsia. Estos síntomas justifican una completa evaluación urológica.

La evaluación de dolor de costado, hematuria o masa renal debe minimizar la radiación al feto, inicialmente debe obtenerse una ecografía y si ésta no es suficiente, la RM puede identificar y diferenciar las lesiones quísticas de carcinoma solido de células renales, si se cuenta con dicho recurso. Es por ello, que el uso de la TAC tiene validez y permite la identificación de tumores sólidos; el uso de la urografía excretora limitada es un apoyo diagnóstico radiológico que tiene validez limitada.

Estas pruebas se deben basar en ecografías con evaluación completa en la mujer gestante,  ya que las pruebas radiológicas pueden tener un alto riesgo para la madre y para el feto cuando se plantean pruebas diagnósticas. No hay una dosis de radiación que haya demostrado ser segura cuando el feto es expuesto a ella.  Un artículo de revisión de Loughlin describió un riesgo relativo de leucemia de 1.6 y de tumores de órganos sólidos de 3.2, en fetos expuestos en una dosis de radiación de entre 1, 6 y 40 mGy antes del parto. Debe evitarse la exposición a la radiación a menos que el estudio tenga un impacto sobre la asistencia de la madre.

Cuando se tiene el diagnóstico, tipo de tumor y edad gestacional se debe determinar las opciones terapéuticas y la cronología del tratamiento. Informándole al paciente sobre los riesgos del tratamiento inmediato para ella y  el feto, así como los riegos tanto para la madre  si se retrasa el tratamiento. El aspecto bioético que incluye a la madre, al feto y al personal de salud.

El tratamiento en  la mayoría de los estadios del carcinoma renal sigue siendo la nefrectomía radical. El tratamiento del cáncer durante el embarazo debe tener en cuenta la conducta biológica del tumor, la tasa de supervivencia del feto en las diferentes edades gestacionales. Cuando los carcinomas renales se presentaban en estadios avanzados, a través del hallazgo de masas renales incidentales por ecografía, las recomendaciones y el tratamiento pueden variar. En el primer trimestre y a principio del segundo trimestre se recomienda la cirugía inmediatamente, a pesar del aumento del riesgo de mortalidad fetal, En el segundo  y tercer trimestre, puede determinarse la madurez pulmonar fetal o mejorarla con corticoides  antes de la extirpación del tumor.

La toma de decisiones terapéuticas en estos casos debe ser puntualizada por el personal de salud, que esté involucrado, con información amplia de los riesgos posibles de la madre y el feto,

Comentario:

En las mujeres reproductivas el cáncer es la segunda causa principal de muerte. Los tumores urológicos se presentan con una incidencia de 1:1000 en  pacientes embarazadas. Los canceres urológicos son infrecuentes, por lo tanto el diagnóstico y tratamiento son difíciles por la confusión de los síntomas del embarazo, como infecciones de vías urinarias recurrentes, dolor,  hematuria e hipertensión, amenaza de aborto, o preeclampsia  pueden confundir y retrasar el diagnóstico de cáncer y su tratamiento.  Actualmente se cuenta con el estudio  ecográfico   que permite localizar hallazgos incidentales.

Artículo escrito por la Dra. María Elena Díaz Pérez

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