Cáncer de vesícula biliar

El cáncer de vesícula es poco frecuente por lo que no se incluye en importantes bases de datos internacionales de cáncer del mundo. No obstante su mortalidad es muy elevada por lo que realizar el diagnostico precoz se ha convertido en una necesidad imperiosa  si de prolongar o salvar la vida del paciente se trata.

CASO CLÍNICO

Se describe el caso clínico de una paciente de 43 años de edad con antecedentes de dispepsias, la cual fue ingresada en el servicio de cirugía del hospital Clínico quirurgico docente “Dr. Ambrosio Grillo Portuondo” de Santiago de cuba por presentar vómitos frecuentes , náuseas, acidez y sensación de plenitud gástrica.

Exámenes complementarios

Ecografía de vías biliares: Vesícula biliar de tamaño normal, con imagen hiperecogenica por adición  en  pared anterior de 20x 10 mm de base regular y  bien delimitada.

Vías biliares: sin alteraciones

Los restantes complementarios resultaron normales

Fue operada a causa de ella y se le realizo una colecistectomía con evolución satisfactoria por lo cual egreso 2 días después

PIEZA QUIRÚRGICA. VESÍCULA BILIAR

Descripción macroscópica: Presencia de un tumor papilomatoso con focos de transformación carcinomatosa en uno de sus bordes, que se extendía hasta la base de la lesión e invadia la pared hasta la submucosa.

Diagnóstico: Adenoma vesicular

COMENTARIOS

El cáncer de vesícula biliar es una enfermedad extremadamente grave, muchos de estos tumores, con crecimiento relativamente lento, son bien diferenciados, pero otros muy raros. La neoplasia de vesícula biliar presenta muy baja incidencia en los países desarrollados. En las poblaciones de bajo riesgo se informan tasas de incidencia de aproximadamente 1.3 y 0.8 casos por 100 000 habitantes en mujeres y hombres.

Las principales hipótesis que explican este patrón geográfico son genéticas (mayor susceptibilidad en población amerindia) hormonales (relacionadas con el estrógeno) y ambientales (dieta, pobreza, infecciones).

Los adenomas vesiculares son raros y cuando se diagnostica, generalmente el informe se realiza como una curiosidad médica, no obstante se reconocen como lesiones pre neoplásicas en la mucosa vesicular, en la que se origina el cáncer  a partir de focos metaplasicos.

La edad promedio para la aparición de cáncer de vesícula  fluctúa entre los 45 y 57 años fundamentalmente  en las mujeres, sobre todo con litiasis vesicular. El pronóstico de la enfermedad está relacionado con la detección temprana y el grado de penetración de la neoplasia en la pared del órgano.

Morfológicamente esta afección asume dos patrones de crecimiento: tumor exofitico e infiltrante. La primera variante se presenta como una masa irregular proyectada hacia la luz del órgano, generalmente con aspecto de coliflor que puede infiltrar la pared. Esta porción luminal puede mostrar zonas de necrosis, ulceración y hemorragias, se localiza en el fondo y cuello de la vesícula, a la vez que afecta las paredes laterales en un 20% de los casos, la segunda es más común y aparece como un área de induración y engrosamiento de la pared, difusa, poco definida que puede ulcerarse y ocupar todo el grosos de la pared y producir fistulas hacia órganos vecinos.

Histologicamente mas del 90% de los tumores son adenocarcinomas, generalmente papilares aunque los hay también poco diferenciados o indiferenciados.

Clínicamente los signos y síntomas suelen ser similares a los de la litiasis vesicular, la cual se acompaña en muchas ocasiones de dolor abdominal, anorexia, vomito e ictericia.

 

COMENTARIO

El cáncer de vesícula biliar es una enfermedad extremadamente grave, muchos de estos tumores, con crecimiento relativamente lento, son bien diferenciados, pero otros muy raros. La neoplasia de vesícula biliar presenta muy baja incidencia en los países desarrollados. La edad promedio para la aparición de cáncer de vesícula  fluctúa entre los 45 y 57 años fundamentalmente  en las mujeres, sobre todo con litiasis vesicular.

Morfológicamente esta afección asume dos patrones de crecimiento: tumor exofitico e infiltrante. La primera variante se presenta como una masa irregular proyectada hacia la luz del órgano, generalmente con aspecto de coliflor que puede infiltrar la pared, clínicamente los signos y síntomas suelen ser similares a los de la litiasis vesicular, la cual se acompaña en muchas ocasiones de dolor abdominal, anorexia, vomito e ictericia. La ecografía se considera un excelente método diagnóstico para esta patología.

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