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Quiste ovárico fetal: diagnóstico prenatal y Manejo Quirúrgico postnatal exitoso

Quistes ováricos son el tumor abdominal más frecuente en las recién nacidas que
presentan complicaciones agudas y a largo plazo. La más frecuente es la torsión anexial
que presenta dificultades diagnósticas en la etapa neonatal. El diagnóstico prenatal es
fundamental para el manejo oportuno de las pacientes.
Presentamos el caso de una recién nacida macrosómica con diagnóstico prenatal de
quiste ovárico no complicado que sufrió torsión durante los primeros días de vida y se
resolvió en forma quirúrgica.
La presencia de quistes ováricos (QO) en fetos y recién nacidos es muy frecuente. El 34%
de los neonatos femeninos presentan quistes ováricos de al menos 10 mm, se estima
ecográficamente una incidencia de 1 cada 2625 recién nacidos femeninos. Su presencia
es el resultado de la hiperestimulación del ovario por hormonas fetales, maternas y
placentarias. Los QO pueden presentar complicaciones a corto y largo plazo. La más
frecuente es:
QUISTE OVÁRICO FETAL: Diagnóstico prenatal la torsión que puede provocar la pérdida
del ovario anexo. En el neonato se presenta con sintomatología tardía e inespecífica por lo
que el diagnóstico precoz es un desafío.
Caso clínico; Gestante de 24 años sin patologías asociadas. Durante la ecografía a las 34
semanas se observa una imagen quística intraabdominal de 41 mm de diámetro, con
paredes nítidas y contenido anecogénico, en un feto de sexo femenino que crece sobre
percentil 90, sin otras alteraciones anatómicas. A las 41 semanas se realiza cesárea
electiva por macrosomía, la que se efectúa sin complicaciones.
Otro casi mediante la ecografía se ratifica presencia de quiste de 39 mm de diámetro en
flanco y fosa iliaca izquierda, de pared fina, con vascularización periférica al Doppler y un
marcado nivel de liquido detritus. Se diagnostica QO complicado, altamente probable por
torsión.
Los QO representan la masa abdominal quística más común en fetos y neonatos
femeninos. El diagnóstico ha aumentado al examen ecográfico de rutina por parte de
especialistas capacitados y al avance tecnológico que permite obtener imágenes de mejor
resolución. Su incidencia se estima en 1 cada 2.625 recién nacidos femeninos. El
diagnóstico diferencial incluye: anomalías gastrointestinales, genitourinarias, linfangioma,
meningocele anterior, entre otros.
La mayoría de los QO se presentan en embarazos sin patología, son simples, unilaterales
y se detectan durante el tercer trimestre. La gran parte de ellos son funcionales, es decir,
se forman a partir del tejido ovárico fetal en respuesta al propio estímulo hipofisiario de la
FSH, estrógenos maternos y gonadotrofina coriónica placentaria. Sin embargo en raras
ocasiones puede corresponder a teratomas maduros e inmaduros. Se puede asociar a
patologías fetales como hipotiroidismo y maternas que aumentan la secreción de HCG.
Sólo los QO mayores a 2 cm deben considerarse patológicos.
El pronóstico de los QO es variable pueden presentar alguna complicación secundaria a
hemorragia o a efecto de masa. La incidencia de torsión puede ser tan alta como 50-78%,
con 40% de ocurrencia en la etapa prenatal. Los quistes de gran tamaño pueden provocar
en la vida fetal polihidroamnios (10-20%), hipoplasia pulmonar, ascitis, peritonitis por
rotura y distocia por aumento del diámetro abdominal. La mayoría de los QO simples se
resuelve espontáneamente al disminuir las hormonas de origen materno-placentario y la
actividad del eje hipotálamo-hipofisiario-gonadal fetal. La torsión del pedículo ovárico no
solo puede provocar la pérdida de este, también puede poner en riesgo la vida de la
paciente. La presencia de extenso tejido necrótico genera una reacción inflamatoria con
desarrollo de adherencias intestinales que pueden provocar obstrucción intestinal/urinaria
secundaria, perforación intestinal y peritonitis. La rotura puede provocar hemorragia
severa con shock hipovolémico. Sólo se ha reportado 1 caso de muerte en la literatura.
El diagnóstico es principalmente ecográfico y se basa en la presencia de 4 criterios: sexo
femenino, estructura quística de contorno regular fuera de la línea media, tracto urinario y
gastrointestinal de apariencia normal. La ecografía también nos permite establecer si el
QO está complicado. Los no complicados son de pared fina y de contenido anecogénico,
los complicados por torsión o hemorragia
intraquística se presentan con contenido hiperecogénico o tabiques finos o pared fina
hiperecogénica o con nivel líquido/detrito en su interior.
Existen diferentes alternativas de tratamiento que van desde una conducta quirúrgica
radical a una expectante, pasando por punción percutánea pre y postnatal. El manejo
postnatal de los QO depende de la existencia de complicaciones y de su tamaño.
Prácticamente no existe riesgo de malignidad; sin olvidar que se han reportado casos de
torsión en quistes de 2 cm. Los QO simples mayores a 5 cm pueden ser vaciados por
punción percutánea para acelerar su resolución y disminuir el riesgo de torsión. Es difícil
el diagnóstico precoz en forma clínica,
ya que su sintomatología es tardía e inespecífica. Un control ecográfico seriado postparto
para detectar a tiempo la ocurrencia de esta complicación.
La vía laparoscópica ofrece ventajas sobre la técnica abierta: permite confirmar el
diagnóstico en caso de dudas, presenta menos dolor postoperatorio, rápida
realimentación y la más baja incidencia de adherencias postoperatorias. Este último punto
es especialmente importante en la preservación de la fertilidad en una paciente que
potencialmente ha perdido una gónada.
Se recomienda seguimiento ecográfico a todas las pacientes manejadas en forma
conservadora para certificar la resolución y la visualización de ambos ovarios. En nuestro
caso hemos confirmado la ausencia de recurrencia, pero no hemos visualizado ambos
ovarios. La edad de la paciente ofrece dificultades obvias y realizar procedimientos
invasivos para lograr un llene vesical adecuado nos parece excesivo e injustificado.
Con control prenatal con ecografía de alta resolución se logró establecer el diagnóstico
prenatal de QO. Este permitió diagnosticar precozmente torsión ovárica en una niña de 2
días de vida. Fue manejada quirúrgicamente en forma conservadora, de acuerdo con las
recomendaciones establecidas en la literatura, antes que el daño fuera irreversible y la
situación clínica empeorara. Así logramos una rápida recuperación y un mínimo impacto
sobre el pronóstico reproductivo de la paciente.

 

Comentario

La mayoría de los quistes ováricos se presentan en embarazos sin patología, son simples, unilaterales, y se detectan durante el tercer trimestre; su detección se ha incrementado gracias al uso rutinario de Ultrasonografia en el control prenatal y en raras ocasiones como se menciona puede correponder a teratoma, o problemas a nivel de tiroides las cuales en su mayoría son benignos y con buena atención llega a tener buena evolución.

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