Diagnóstico prenatal de siameses toracoabdominopagos en el primer trimestre de gestación.

Los gemelos siameses representan una complicación del embarazo gemelar monocorial, en la cual los fetos no sólo comparten una cavidad amniótica única, sino también segmentos del cuerpo. Su frecuencia varía de 1:50,000 a 1:200,000 embarazos.

El sitio y la extensión de la unión entre los gemelos siameses son muy variables, de ahí que se clasifiquen según las regiones anatómicas que comparten. Los más frecuentes son los toracópagos (unidos por el tórax), que representan el 30–40% de los casos3. Mediante la ecografía transvaginal de alta resolución, el diagnóstico puede realizarse en el primer trimestre de gestación. El diagnóstico más precoz se ha comunicado en la semana 8, pero la ecografía realizada en la semana 12-13 es el momento óptimo, ya que permite no sólo realizar el diagnóstico, sino también evaluar la extensión de los órganos compartidos y las posibles malformaciones asociadas, que son las que van a determinar el pronóstico.

En la ecografía practicada por vía abdominal se evidenció una gestación gemelar monocorial monoamniótica, en la que ambos fetos se encontraban unidos por el tórax y la parte superior del abdomen. Mostraban separación total de las cabezas, que estaban situadas cara a cara, y se visualizaban las columnas vertebrales y las cuatro extremidades en ambos fetos. Al estudiar la cavidad torácica compartida se identificó un corazón único, con latido cardíaco positivo. En el abdomen sólo fue visible un estómago en la gemela situada en el lado izquierdo y una vesícula biliar situada en la gemela derecha. Mediante Doppler color se identificó la aorta en cada uno de los fetos y una única arteria renal en cada gemela. En una de las gemelas estaban presentes ambas arterias umbilicales.

Los siameses son gemelos monocoriales monoamnióticos que están fusionados o parcialmente fusionados. Representan el 1% de éstos5–7. No se asocian ni con la raza, la paridad o la herencia, pero se ha observado una incidencia más elevada en gestaciones múltiples procedentes de técnicas de reproducción asistida. Esta incidencia también parece ser mayor en mujeres durante sus últimos años reproductivos, presumiblemente por tener sus ovocitos una zona pelúcida más fina.

La teoría tradicional establece que los siameses son consecuencia de una incompleta disociación del embrioblasto más allá del decimosegundo día posfecundación. Se clasifican dependiendo de la parte del cuerpo que domine en la unión de ambos gemelos; se distinguen estos tipos: toracópagos (unidos por el tórax), onfalópagos (por el abdomen), pigópagos (por el sacro), isquiópagos (por la pelvis) y craneópagos (por la cabeza).

La ecografía 3D puede ser útil como complemento a la 2D. La técnica multiplanar permite la adquisición de un volumen en 8-9 s y su posterior análisis y almacenamiento. Esta representación multiplanar permite asegurar o determinar de forma más clara el nivel y la extensión de las conexiones orgánicas. Además, las imágenes de superficie obtenidas mediante ecografía 3D y 4D son muy útiles para asesorar a los padres, dato que nuestra experiencia también confirma.

En conclusión, el diagnóstico temprano de siameses así como el tipo de que se trate permiten una toma de decisiones también temprana y, en el caso de que se opte por una interrupción del embarazo, ésta se puede realizar de forma más precoz, minimizando las consecuencias para la embarazada. Nuestro caso confirma que esta rara condición puede ser diagnosticada en el primer trimestre con un grado de precisión elevado.

Comentario: En el artículo nos presentan un caso clínico de un embarazo de 12 sdg gemelar monocorial, monoamniótico y que se encontraban unidos por el tórax, es importante saber que los gemelos siameses tienen una frecuencia de 1:50000 a 1:200000 embarazos y el ultrasonido es una herramienta inocua para su diagnóstico temprano y evaluar la extensión de los órganos compartidos y a si determinar el pronóstico y poner interrupción a la gestación que de ser realizada a durante el primer trimestre supone menos riesgo físico y mental para la gestante.

En el artículo nos menciona que el hallazgo más temprano ha sido a las 8 sdg pero que lo óptimo es entre las 12 y 13 sdg ya que permite no solo realizar el diagnóstico sino evaluar la extensión de los órganos compartidos.

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