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Es el órgano solido el más grande del cuerpo humano, pesa alrededor de 1500gr.

 Anatomía.

El hígado situado por debajo del diafragma comprende tres compartimentos peritoneales: compartimento subfrenico derecho o hepático, compartimento subfrenico izquierdo o esplénico y compartimento medio o celiaco.

Su coloración es rojo pardo. Es una masa continua de células divididas en forma incompleta por separaciones de tejido conectivo. Es mantenido en su posición por la vena cava inferior a la cual está unido atravesó de las venas suprahepaticas. Ligamento redondo del hígado que remplaza en el adulto la vena umbilical del feto. Y por los repliegues peritoneales.

El hígado se divide en 4 lóbulos principales:

  1. Derecho
  2. Izquierdo
  3. Caudado (spiegel)
  4. Cuadrado

Los 2 primeros son los principales y están divididos por un ligamento llamado falciforme. El lóbulo más pequeño llamado cuadrado visible solamente en la cara inferior del hígado. El lóbulo de spiegel o caudado está situado entre el borde posterior del hilio hepático por delante y  la vena cava por detrás.

El ligamento falciforme al llegar a la cara posterior de la cara diafragmática del hígado se subdivide en 2 hojas dando lugar al ligamento coronario.

 Couinaud, divide al hígado en 8 segmentos de acuerdo al sentido de las manecillas del reloj, en su vista anteroposterior, es en sentido contrario se visualiza en la cara inferior.

Circulación e inervación del hígado.

Formado por el sistema porta y la arteria hepática. Recibe entre el 15 y 30% del volumen cardiaco, que lo hace un importante reservorio de sangre, tiene un pedículo aferente formado por la vena porta y la arteria hepática nace del tronco celiaco.

El sistema porta constituye de un 70 a un 75  % del flujo sanguíneo y la arteria hepática proporciona un 20 a 30% de este flujo. La sangre que contiene es poco oxigenada y rica en nutrientes provenientes del tracto gastrointestinal y del bazo.

El drenaje linfático del hígado corre a cargo de los vasos que desembocan en la vena cava inferior o en los ganglios hepáticos que siguen el recorrido inverso de la arteria hepática.

La inervación del hígado recibe nervios del plexo celiaco, de los nervios neumogastricos  izquierdo y derecho y también del frénico derecho por medio del plexo diafragmático.

Para que pueda evaluarse el hígado lo ideal es hacerlo con 6 horas de ayuno con lo que se asegura haya poco gas intestinal.

El mejor abordaje es el intercostal. La interrupción en la inspiración permite explorar la cúpula del hígado. Se deben obtener proyecciones sagitales, transversas, coronales y oblicuas subcostales.

Histología hepática

El tejido hepático es un tejido estable. Presenta una gran capacidad de regeneración en respuesta a estímulos externos, como lesiones o procesos tumorales. Sin embargo, las lesiones crónicas como el alcoholismo y las infecciones hepáticas implican una pérdida constante y prolongada del parénquima, sin la proliferación compensatoria necesaria. En consecuencia, el parénquima hepático es reemplazado por tejido fibroso y acúmulos de grasa, produciendo así cirrosis.

El parénquima hepático está formado por:

Lobulillos hepáticos: son sub unidades irregularmente hexagonales formadas por láminas fenestradas de hepatocitos que se disponen en forma radiada en torno a una vena central o vena centrolobulillar, ubicada en el centro del lobulillo.

Espacios porta o tríadas: son áreas triangulares situadas en los ángulos de los lobulillos hepáticos, constituidas por un estroma conjuntivo laxo; contienen en su interior una rama de la arteria hepática, una rama de la vena porta y un conductillo biliar; la bilis producida por los hepatocitos se vierte en una red de canalículos dentro de las láminas de hepatocitos y fluye, en forma centrípeta al lobulillo, hacia los conductillos biliares de los espacios porta.

Sinusoides hepáticos: son capilares que se disponen entre las láminas de hepatocitos y donde confluyen, desde la periferia de los lobulillos, las ramas de la arteria hepática y de la vena porta; la sangre fluye desde las tríadas hasta la vena central, circulando en forma centrípeta; la pared de los sinusoides está formada por una capa discontinua de células endoteliales fenestradas, que carecen de membrana basal. En los sinusoides confluyen la circulación hepática y porta. Éstos drenan su contenido a la vena hepática central, de ésta a las venas hepáticas derecha e izquierda, y finalmente a la vena cava inferior.

Espacio de Disse: es un estrecho espacio perisinusoidal que se encuentra entre la pared de los sinusoides y las láminas de hepatocitos, ocupado por una red de fibras reticulares y plasma sanguíneo que baña libremente la superficie de los hepatocitos. En el espacio de Disse se produce el intercambio metabólico entre los hepatocitos y el plasma donde se forma la abundante linfa hepática. En este espacio también se encuentran células estrelladas hepáticas o células de Ito, de forma estrellada y su función es almacenar vitamina A (al ser la Vit. A liposoluble, hace que en las preparaciones de H&E, se vea como un adipocito), regula y produce tejido conectivo.

Células de Kupffer: son macrófagos fijos pertenecientes al sistema fagocítico mononuclear que se encuentran adheridos al endotelio y que emiten sus prolongaciones hacia el espacio de Disse. Su función es fagocitar eritrocitos envejecidos (en un 20 %, y el 80 % en el bazo) y otros antígenos. Además actúan como células presentadoras de antígeno.

Hepatocitos: constituyen alrededor del 80 % de la población celular del tejido hepático. Son células poliédricas con 1 o 2 núcleos esféricos poliploides y un nucléolo prominente. Presentan el citoplasma acidófilo con cuerpos basófilos, y son muy ricos en orgánulos. Además, en su citoplasma contienen inclusiones de glucógeno y grasa. La membrana plasmática de los hepatocitos presenta un dominio sinusoidal con microvellosidades que mira hacia el espacio de Disse y un dominio lateral que mira hacia el hepatocito vecino. Las membranas plasmáticas de dos hepatocitos contiguos delimitan un canalículo donde será secretada la bilis. La presencia de múltiples orgánulos en el hepatocito se relaciona con sus múltiples funciones: la síntesis de proteínas (albúmina, fibrinógeno y lipoproteínas del plasma), el metabolismo de hidratos de carbono, la formación de bilis, el catabolismo de fármacos y tóxicos y el metabolismo de lípidos, purinas y gluconeogénesis.

Artículo escrito por la Dra. Susana Vargas Sosa

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