IMC y riesgo de cáncer Uterino

4.53

Objetivo
Hemos tratado de cuantificar la relación de malignidad uterina con el índice de masa corporal (IMC).

Diseño del estudio
La base de datos de la Universidad HealthSystem Consorcio se preguntó para identificar todas las mujeres sometidas a histerectomía total con un IMC registrado en las categorías de sobrepeso y obesidad. Mínimos cuadrados de regresión se aplicó para evaluar la asociación entre el aumento de índice de masa corporal y la proporción de mujeres con diagnóstico de neoplasia uterina. Regresión logística binaria multivariante se realizó para ajustar por otros factores de riesgo conocidos como la edad, la raza, y otras comorbilidades.

Resultados
Había 6.905 mujeres que cumplieron los criterios de inclusión; 1.891 (27,4%) de ellos tenían neoplasia uterina. Existe una relación lineal (y = 0.015x – 0,23, R 2 = 0,92) de la probabilidad de malignidad uterina vs IMC. Después de ajustar por otros factores de riesgo, se encontró que cada aumento de 1 unidad en el IMC fue significativamente, asociado de forma independiente con un aumento del 11% en la proporción de pacientes con diagnóstico de tumor maligno de útero (odds ratio, 1,11, intervalo de confianza del 95%, 1.9 a 1.13 ; P <0,001).

Conclusión
En una población de mujeres sometidas a histerectomía, se observó un aumento lineal de la frecuencia de cáncer uterino asociado con el aumento del IMC. Este hallazgo sugiere que incluso el aumento de peso relativamente modesto puede aumentar significativamente el riesgo de cáncer. En los Estados Unidos, la media del IMC para las mujeres es de 26,5 kg / m 2 y se estima que más de la mitad de las mujeres estadounidenses tienen un IMC dentro del rango del estudio. Nuestros resultados podrían, por lo tanto, ser relevante para una mayoría de la población. Los hallazgos podrían aumentar la aceptación popular de control de peso como un componente clave del mantenimiento de la salud general y, posiblemente, como un enfoque adicional a la reducción del riesgo de cáncer.

Este artículo me pareció de interés en el contexto actual de la campaña contra la obesidad que están llevando a cabo las autoridades de salud de nuestro país.
Aunque es bien sabido que la incidencia de neoplasias malignas se ha incrementado en las últimas décadas como resultado de los cambios en los hábitos de vida en las sociedades modernas, los cuales incluyen las dietas hipercalóricas, el sedentarismo, el tabaquismo, etc. Esta investigación tiene valor a la luz de la metodología utilizada en su desarrollo, la cual nos permite aseverar con precisión el gran riesgo que existe entre el aumento de peso y la obesidad con la posibilidad de sufrir una neoplasia maligna en los genitales femeninos.

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