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Los factores de riesgo para diagnosticar por ultrasonido hígado graso no alcohólico entre adolescentes.

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El hígado graso no alcohólico es reconocido como una de las causas más importantes de enfermedad hepática crónica en países del oeste. Si se abarca un grupo de enfermedades varias para la esteatosis hepática simple a la esteatohepatitis no alcohólica, la esteatosis hepática es la condición de inicio y la esteatohepatitis es una enfermedad hepática agresiva, que puede avanzar a fibrosis, cirrosis y falla hepática. Aunque el mecanismo real antes de la esteatosis hepática es el silencio evasivo y puede asociarse con obesidad, diabetes tipo 2, hepatitis viral o farmacológica hiperuricemia o hiperlipidemia.
Para el grupo de estudio se evaluaron 1724 adolescentes, evaluados por tablas sexo-edad, y dentro de las percentiles 85 a 95 acorde al índice de masa corporal, para así definir normal, sobrepeso y obesidad. Encontrando así 1233 normales, 225 sobrepeso y 266 con obesidad.
Se recogieron datos de peso, talla y diámetro de cintura; el peso fue medido con poca ropa, el diámetro de cintura se tomo entre el margen inferior de la última costilla y la cresta iliaca en un plano horizontal, y se tomaron pruebas de funcionamiento hepático, control de lípidos y anticuerpos para hepatitis b y c.
Los exámenes de ultrasonido de hígado y vesícula biliar fueron interpretados por un hepatólogo experimentado, el hígado graso fue diagnosticado basado en el patrón ultrasonografico y graduado en ausente, leve, moderado y severo, de acuerdo a los criterios de evidencia fonográfica y pruebas negativas para hepatitis b y c. ninguno de los paciente tuvo antecedentes de consumo de alcohol, diabetes hipertensión o enfermedad hepática.
Los resultados de estudio reportan que 4 participantes se excluyeron por ser positivos a anticuerpos para hepatitis, del grupo aleatorio fueron 134 hombres y 82 mujeres, todos por encima de los 12.5 años, los chicos mas obesos que las chicas, 41 y 23.2 %.
Comparando los grupos de peso la frecuencia e hígado graso en adolescentes aumenta progresivamente de 16% del grupo normal, al 50.5% en sobrepeso y 63.5% en sujetos de obesidad.
Comparado con los grupos normales los que presentaron hígado graso tuvieron aumentos en peso, talla, índice de masa corporal, diámetro de cintura, ALT, triglicéridos y colesterol. Los adolescentes con sobrepeso y obesidad tuvieron 4.14 y 5.98 veces mas riesgo de padecer hígado graso en comparación con la contraparte normal.
El hígado graso se encuentra comúnmente con un ultrasonido de rutina pero la biopsia es el mejor diagnostico. Muchos estudios demuestran que la obesidad y la diabetes son 2 de los más importantes factores de riesgo para hígado graso en adolescentes, pero también el aumento en la ALT, la resistencia a la insulina, la hiperlipidemia.
Se mencionan algunas limitaciones en este estudio, primeramente es un estudio transversal el cual evita una relación causa-efecto entre los factores de riesgo y el desarrollo de hígado graso. Segundo el número de niños fue mayor al de niñas.

COMENTARIO:

El presente estudio revela solo algunos de los factores de riesgo que pueden influir directa o indirectamente en la aparición de hígado graso en adolescentes, que si bien no son una regla si son indicativos de atención para buscar intencionadamente el hígado graso, además de que se requieren además de ultrasonido, estudios complementarios para corroborar el diagnostico.

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