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Prueba de sonda duodenal y ultrasonido de hígado y vías biliares en el diagnóstico de atresia de las vías biliares extrahepáticas. Serie de 4 casos

4.51

Demostrar utilidad de la Prueba de la sonda duodenal  asociada a ultrasonido de abdomen, en el diagnóstico de atresia de las vías biliares extrahepáticas.

Dos pacientes femeninas de 64 y 89 días y 2 masculinos de 61 y 52 días, sin complicaciones durante el embarazo, obtenidos por parto, eutróficos, con peso entre 3 y 3.7 kg, desarrollaron ictericia desde las 2 primeras semanas de vida, hepatomegalia dura, nodular y borde bien definido, esplenomegalia; distensión de abdomen y esplenomegalia. Uno con coluria desde la primera semana de vida.

El ultrasonido de abdomen mostró alteraciones morfológicas en la vía biliar extrahepática: caso 4, cordón fibroso remplazando al colédoco; en el caso 1, no se detectó vesícula ni colédoco; en el caso 3, quiste de colédoco y esbozo de vesícula, el estudio histopatológico mostró fibrosis a nivel del cisura transversa del hígado, en donde debería existir luz en el origen del conducto hepático común. En 3 de los 4 se hizo una colangiografía  transoperatoria; el material de contraste, al inyectarse en el remanente de vías biliares extrahepáticas, se extravasó. En el del quiste de colédoco, no se hizo colangiografía transoperatoria; el diagnóstico se estableció en el estudio macroscópico de la vía biliar, que mostró fondo de saco y, al microscopio, que estaba asociado a hepatitis.

 

El propósito es mostrar su utilidad asociada al ultrasonido de abdomen en el diagnóstico de atresia de vías biliares extrahepáticas. Consiste en colocar sonda nasoduodenal, su extremo distal, distal a la segunda porción del duodeno, donde desembocan las vías biliares y los conductos del páncreas, con el objetivo de recolectar líquido duodenal; el extremo proximal se coloca en un tubo de ensayo; cada 2 h se lava la sonda con solución salina, se coloca en el siguiente tubo, 12 en total (24 h); se suspende la prueba en el momento de salir bilis (amarillo fuerte) a ojo desnudo, o cuando, a las 24 h, no se observa bilis en el líquido recolectado (líquido casi transparente a transparente). Cuando es positiva a bilis, se infiere que existe comunicación entre el hígado y la luz del duodeno; cuando es negativa a bilis, se interpreta lo contrario.

 

Esta revisión muestra que una vía de abordaje útil para el diagnóstico de atresia de vías biliares extrahepáticas, en la ictericia colestásica, es la prueba de la sonda duodenal asociada a ultrasonido de abdomen, ya que reduce el tiempo y los costes para su diagnóstico y corrección quirúrgica. Elimina el uso

de gammagrafía, pues se ha demostrado que la prueba de la sonda duodenal tiene una mayor sensibilidad y especificidad que esta.

Los datos clínicos, con prueba de la sonda duodenal y ultrasonido de abdomen, permiten el diagnóstico de atresia de las vías biliares extrahepáticas y puede constituir un abordaje diagnóstico útil; adicionalmente, es conveniente que, en presencia de coluria y porcentajes superiores a 15% de BD, aun con BT menor de 4 mg/dl, se realicen prueba de la sonda duodenal y ultrasonido de abdomen, desde recién nacidos.

COMENTARIO.

El presente artículo nos sirve de apoyo para llegar a un diagnóstico de atresia de las vías biliares extrahepáticas, de una manera práctica y de  bajo costo, así como relacionar la clínica y los estudios de laboratorio con los datos del ultrasonido.

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