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Revisión del tratamiento farmacológico de la urolitiasis

La urolitiasis ocupa un lugar importante en la práctica diaria siendo una de las entidades  clínicas que con frecuencia nos encontramos en la práctica del médico de atención primaria. Representa un serio problema de salud por su magnitud ya que, dependiendo de la zona geográfica y de las condiciones socioeconómicas, afecta entre un 1 y un 14% de la población. Actualmente, se considera que tiene un origen multifactorial, en el que participan factores físico‑químicos, hidrodinámicos y anatómicos.

Pueden identificarse distintas  categorías  de pacientes “formadores” de cálculos basándose en la composición química  del cálculo  y en la gravedad  de la enfermedad

Los cálculos renales son concreciones sólidas que se forman en el tracto urinario superior, generalmente, están compuestas por oxalato cálcico monohidrato, oxalato cálcico dihidrato, fosfatos cálcicos, ácido úrico,  otras sustancias orgánicas tales como uratos, cistina, etc., restos orgánicos o por una mezcla de dos o varios de esos componentes.

Por tanto, el requisito imprescindible para la formación de cálculos es la llamada sobresaturación de la orina con respecto al componente en cuestión, es decir, en la orina hay una concentración de compuesto disuelto mayor que la que puede contener, y ese exceso se elimina o bien por la formación de partículas  sólidas o va disminuyendo lentamente debido al crecimiento cristalino de los cristales ya presentes.

El cólico nefrítico  es la presentación clínica más frecuente de la litiasis renal y una de las principales urgencias urológicas. Hasta un 10‑20% de los varones y un 3‑5% de las mujeres sufrirán al menos un episodio de cólico nefrítico durante  su vida.

Se iniciará el tratamiento con diclofenaco 75 mg por vía intramuscular (i.m.) o ibuprofeno 600 mg por vía oral (nivel de evidencia 1b, grado de recomendación A). Se puede asociar metamizol magnésico 1 o 2 g, en infusión lenta intravenosa  (i.v.) (durante 20′).

En caso de no haber hecho efecto la analgesia  en una hora, y con clínica típica,  repetir  la analgesia  anterior  o ketoralaco 30 mg i.v./i.m.

Como alternativa a los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) se puede utilizar morfina 10 mg en infusión por vía intravenosa  (nivel de evidencia 4, grado de recomendación  C). Se recomienda usar los opiáceos  con precaución.

La asociación de ansiolíticos por vía i.m., como el diazepam,  puede ser beneficiosa  en pacientes que presentan ansiedad, así como los antieméticos en los que presenten náuseas o vómitos (metoclopramida 10 mg i.v. o i.m., si produce efectos extrapiramidales, sustituir por ondansetron i.v. o i.m., 0,15 mg/kg/dosis, máximo 8 mg/6 h).

Los estudios clínicos han demostrado que los AINE (como diclofenaco) proporcionan un alivio  eficaz en los pacientes con cólicos nefríticos agudos.

En pacientes con test de nitritos positivo o bacteriuria, se establecerá tratamiento antibiótico según pauta establecida por la comisión de infecciones de cada centro.

Cuando no se logre el alivio  del dolor mediante procedimientos médicos, ha de realizarse drenaje mediante endoprótesis o nefrostomía percutánea o mediante extracción de los cálculos.

Artículo escrito por el Dr. Rafael Enrique Alvear Saltyaren

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