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Abordaje diagnóstico por imagen en patología benigna de la vesícula y vías biliares

 

Los trastornos que afectan con mayor frecuencia la vía biliar se atribuye a la colelitiasis. Los litos biliares afectan de un 10-20% de la población adulta.

La colecistitis aguda litiásica es una inflamación aguda de la vesícula biliar, desencadenada en un 90% por la obstrucción de la vesícula del conducto cístico ocasionada por un cálculo. La litiasis biliar se desarrolla cuando el contenido de sales biliares y lecitina en la bilis es insuficiente para mantener el colesterol en disolución. Dentro del cuadro clínico es dolor y sensibilidad en hipocondrio derecho, síndrome febril. Recuento leucocitario aumentado, masa en cuadrante superior derecho, signo de Murphy positivo.

También puede producirse una colecistitis aguda alitiásica, ocasionada por traumatismos graves, quemaduras graves, postoperatorio de intervención quirúrgica importante no biliar, sepsis, entre otros.

La colangitis es otra de las patologías que pueden encontrase pero con menos frecuencia, esta es una infección bacteriana de los conductos biliares, a consecuencia de alguna lesión que produzca la obstrucción del flujo biliar.

Para realizar el diagnóstico de litiasis biliar se requieren criterios:

Los cálculos se observan como imágenes ecogénicos, con presencia de sombra acústica, aunque es importante mencionar, que los cálculos pequeños en ocasiones no son capaces de dar sombra acústica, la ganancia debe de ser mínima para no enmascarar una posible sombra.

La movilidad de los cálculos puede demostrarse al movilizar al paciente de supino a decúbito lateral izquierdo.

Cuanto mayor sea el cálculo, menos probable será que penetre en los conductos cístico o colédoco para provocar obstrucción, de forma que los cálculos más peligrosos son los muy pequeños, como lodo biliar, bilis espesa, sin embargo los litos de mayor tamaño pueden penetrar hacia el intestino y causar una obstrucción.

El ultrasonido es el estudio de imagen de primera elección para demostrar la presencia de cálculos en la vesícula, tiene una especificidad de 95%y una sensibilidad de 83%. También podemos utilizar la TC es tan sensible como el usg, sin embargo el usg es el procedimiento inicial, debido a su costo y a la ausencia de radiación.

En ocasiones se puede complementar con la colangiopancreatografía retrograda CEPRE ya que ofrece una mayor capacidad para un diagnóstico diferencial de la obstrucción de la vía biliar, sobre todo cuando es distal.

Para la realización de un ultrasonido de las vías biliares tenemos que tener en cuenta algunas medidas, para brindar un mejor diagnóstico.

Dimensión de la vesícula biliar: longitud 7-11 cm, diámetro 1.5-4 cm, cuando existe un hidrops vesicular la vesícula transversalmente debe de medir mas 4 cm, esta es dada por complicación de obstrucción del conducto cístico.

Engrosamiento de la pared vesicular, con un espesor mayor a 3 mm.

Signo de WES (Wall Echo Shadow) se observa una sombra acústica que corresponde a un molde calculoso biliar.

Lodo biliar, es un conjunto de cristales de colesterol, gránulos de bilirrubinato de calcio y otras sales, lo que da una bilis viscosa. Se observan ecos de baja longitud situados en la parte más declive de la vesícula, y no suelen dar sombra acústica.

Dilatación de la vía biliar, los conductos intrahepaticos normalmente deben de medir de 1-2 mm. El colédoco tiene un diámetro normal de 4-5 mm.

Artículo escrito por la  Dra. Posadas Aguilar Vianey

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