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Características físicas del hígado

FORMA Y VOLUMEN: El hígado puede estar agrandado de forma difusa o  bien presentar anomalías morfológicas que resultan del aumento de volumen circunscrito o zonas limitadas del mismo. Lo primero se observa en la hepatitis y tumefacciones inflamatorias de esta víscera en el curso de enfermedades infecciosas agudas; en los obstáculos mecánicos al flujo biliar, en la insuficiencia del ventrículo derecho, en las infiltraciones glucógenas y lipídica, etc.

El aumento de volumen exclusivo o predominante en un lóbulo se señala, el  derecho, en caso de absceso, quiste hidatídico, hepatocarcinoma y algunas cirrosis, y en, el izquierdo, en la sífilis (en su forma gomosa infiltrativa).

En los procesos biliares crónicos, se hipertrofia la porción hepática adyacente a la vesícula que pende hacia el vacío derecho, dando, al ser palpado, la impresión errónea de una vesícula biliar dilatada.

CONSISTENCIA: Es pétrea o leñosa en los procesos neoplásicos y equinococosis, y muy dura en la sífilis esclerogomosa y cirrosis. Disminuye en la necrosis difusa, en la infiltración grasa.

SENSIBILIDAD: Se encuentra uniformemente aumentada en todos aquellos procesos que distienden su cápsula, y circunscrita en zonas limitadas en caso de cáncer, sífilis nodular, absceso superficial, quiste hidatídico infectado, etc.

LISURA: La superficie del hígado sano el lisa. Aparece groseramente abollada en el cáncer nodular, equinococosis alveolar, cirrosis nodular, etc.

MOVILIDAD EN RELACIÓN CON LOS MOVIMIENTOS RESPIRATORIOS: El hígado desciende durante la inspiración, sirve para distinguir las enfermedades de este órgano y de la vesícula biliar, y de otros procesos morbosos que se desarrollan en la vecindad.

Los tumores que no dependen del hígado ni de la vesícula no muestran una movilidad apreciable durante la respiración, por lo contrario los tumores que se hayan unidos al hígado siguen los movimientos respiratorios de ésta víscera.

BORDE HEPÁTICO: Su estudio es muy útil púes sus anomalías traducen y sintetizan cuando ocurren físicamente en el hígado, normalmente es cortante, aunque por su consistencia semi blanda escapa a la palpación. Aparece romo y renitente en la amiloidosis; romo con dureza leñosa en el cáncer  masivo, romo y tenso en la estasis biliar y cardíaca.

Cuando es afilado y duro (borde cortante) señala esclerosis y retracción (cirrosis atrófica).

PERCUSIÓN: Se percute de arriba abajo con cierta intensidad y colocando el dedo plesímetro sobre los espacios intercostales o paralelo a ellos, a nivel de las líneas xifoideas, medio clavicular y axilar. Se busca el cambio súbito de tono que corresponde al paso de la  sonoridad pulmonar, a la matidez hepática absoluta, es decir a la correspondiente a la porción del hígado directamente asociado a la pared costal.

Normalmente, la matidez llega a la altura de la apéndice xifoides, en la línea media y de V espacio intercostal, (dos dedos debajo del pezón) en la línea medio clavicular por fuera, en la línea axilar anterior cruza las costillas, que tienen dirección oblicua a un nivel algo más bajo.

AUSCULTACIÓN: el absceso subfrénico y en la perihepatitis, podemos percibir ruido de frote en la cara superior del hígado durante la inspiración, o como una crepitación de nieve al presionar con el fonendoscopio. En la hipertensión portal se puede percibir un zumbido y susurro de tono bajo, con variaciones súbitas de intensidad y tono, modificado por la posición y respiración.

Artículo escrito por el Dr. Alfredo Quiroz

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