Componentes anatómicos de la placenta

El trofoblasto es el primer componente embrionario observable que dará origen a la placenta, pero posterior a la implantación aparece el mesodermo extraembrionario, el cual, es un segundo componente que se ubica entre la capa de trofoblasto y la cavidad del blastocisto, de tal manera que ahora que tenemos dos tejidos unidos (trofoblasto y mesodermo extraembrionario) forman una estructura que llamaremos corion. El corion es un tejido que tiene por objetivo formar vellosidades que absorban nutrientes y oxígeno desde la sangre materna y trasportarlos hacia la masa celular interna a partir de la cual se formará el cuerpo del embrión. El corion como hemos mencionado forma ramificaciones llamadas vellosidades que van en busca de sangre materna; en un primer momento estas vellosidades solo están formadas por sincitiotrofoblasto en la parte externa y un núcleo de citotrofoblasto y por eso son llamadas vellosidades coriónica primarias. Más tarde en el núcleo de las vellosidades primarias aparece mesodermo extraembrionario por lo que a partir de este momento se les denomina vellosidades secundarías. Por último dentro del mesodermo extraembrionario surgen pequeños vasos sanguíneos embrionarios, y con ello a estas vellosidades se les debe denominar terciarias. Como sabemos todo el blastocisto está rodeado por trofoblasto y por lo tanto todo tendrá capacidad de formar vellosidades coriales, pero la región del trofoblasto por la cual se inició la implantación, tiene la capacidad de crecer más y de ramificar más sus vellosidades coriales, por estas características mencionadas a esta región del corion se lo conoce como corion frondoso, y este corion frondoso corresponde a la parte embrionaria de la placenta. Con ello tenemos que la barrera placentaria madura está formada por los siguientes componentes: el sincitiotrofoblasto, el citotrofoblasto, el mesodermo extraembrionario y el endotelio de los vasos coriales

Es importante recordar que la estructura que estará en contacto con la sangre materna durante todo el embarazo será el sincitiotrofoblasto. Otro componente importante microscópico de la placenta son los macrófagos placentarios o células de Hofbauer, que se encuentran entre el mesodermo extraembrionario y que se les han atribuido algunas funciones como células de la inmunidad embrionaria y como reguladores de la respuesta inmune materna para evitar que la madre ataque al embrión como cuerpo extraño. Varias vellosidades coriales se unen formando lóbulos placentarios mejor conocidos como cotiledones (similar a la conformación de un brócoli), estos cotiledones son separadas por estructuras derivadas de la decidua basal llamadas tabiques placentarios, de tal suerte que al finalizar el embarazo la placenta por lo general presenta alrededor de 20-35 cotiledones. Entre las vellosidades y la decidua existen alrededor de 150ml de sangre materna que se intercambia cada minuto, de tal manera que las arterias espirales uterinas traen sangre materna con nutrientes y oxigenada hacia las vellosidades, estos componentes se difunden a través de la barrera placentaria y llegan los vasos coriales por donde circula la sangre que irá de regreso hacia el embrión; de la misma manera los desechos y dióxido de carbono que contiene la sangre que circula por los vasos coriales son difundidos hacia la sangre materna que se encuentra por fuera de las vellosidades. Cabe destacar que por ningún motivo la sangre materna y la sangre del embrión deben de intercambiarse o mezclarse y que los compuestos que se intercambian entre madre y embrión (llámense nutrimentos, hormonas, gases, desechos, fármacos o agentes infecciosos) deben cruzar todos los componentes de la barrera placentaria. La placenta al final del embarazo mide alrededor de 20 cm de diámetro, de 2 a 3 cm de grosor, pesa 500 g y presenta una forma discoide.

 

Artículo escrito por la Dra. Alejandra Zapata Zuluaga

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