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Componentes anatómicos de rodilla

La rodilla es la articulación más grande del cuerpo y al mismo tiempo es una de las más complejas. Las estructuras que comprenden la rodilla son las siguientes:

Huesos, ligamentos, tendones  músculos, meniscos

La rodilla está formada por el fémur, la tibia la patela o rotula; existe otro hueso que se une a la tibia, sin entrar directamente  en la articulación y que presenta muy poco  movimiento cuando la rodilla  se mueve y es el hueso peroné. Es una articulación sinovial.

Los ligamentos son tiras de tejido duro que conectan los extremos  de los huesos y se encuentra el ligamento lateral externo, ligamento lateral medio o interno, ligamento cruzado anterior y cruzado posterior.

Los ligamentos laterales previenen que la rodilla se mueva demasiado hacia los lados, mientras que los cruzados controlan el movimiento atrás-delante de la articulación.

El LLM (LCM) está compuesto por 2 bandas paralelas hiperecoicas, separadas por un tejido areolar laxo, hipoecoico. Su porción profunda se inserta en el menisco y la capa superficial se inserta por detrás en la cara lateral de la metáfisis tibial interna y en la porción proximal del cóndilo femoral interno.

El LCM mide entre 8 y 10 cm de largo.

El LLE (LCL) es fino y relativamente hiperecoico, con un curso oblicuo anterior hacia el cóndilo femoral externo. En esta región hay 2 estructuras que se insertan en la cabeza del peroné: el LLE, y el tendón del bíceps femoral que también es hiperecoico y con dirección oblicuo posterior.

El LCL mide entre 5 y 7 cm, es extracapsular.

 Los ligamentos cruzados son estructuras intracapsulares y extrasinoviales.

El LCA es el estabilizador primario en el desplazamiento anterior de la tibia. Él se inserta por arriba en la cara posteromedial del cóndilo femoral externo y se extiende hacia adentro y abajo para terminar en el espacio intercondíleo entre las inserciones anteriores de los meniscos. Mide 11mm de ancho y entre 31 y 38 mm de largo.

El ligamento cruzado posterior se origina en el lado externo del cóndilo femoral interno, cruza al LCA y se inserta en la parte posterior de la fosa intercondílea de la tibia. Tiene un haz anterolateral y otro posteromedial que se tensan en flexión y extensión respectivamente.

Meniscos: Los meniscos en forma de C o en semiluna, están unidos a la superficie condílea de la tibia y contribuyen a la estabilidad mecánica del deslizamiento femorotibial. Ellos protegen al cartílago articular actuando como un buffer entre la superficie femoral y tibial en la carga de peso. Ellos proporcionan lubricación y aumentan la estabilidad proporcionando congruencia entre las superficies articulares de la rodilla.

Los músculos  y tendones se dividen en extensores y flexores.

El musculo extensor más importante es los cuádriceps femorales que están formado por el recto anterior, vasto interno, vasto externo y vasto intermedio. Todos estos se unen con el tendón del cuádriceps (tendón de mayor tamaño). Este tendón sujeta la rótula en su parte superior. Su función es la de extender la rodilla.

El músculo vasto interno se extiende hasta el borde proximal interno de la patela, dando origen a un grueso tendón que se inserta más distalmente en el borde interno de la patela y en el borde medial del cóndilo femoral interno. El músculo vasto interno se continúa hacia abajo con el retináculo patelar medial, que es hiperecoico. En el borde externo de la patela se ve el retináculo patelar lateral (hiperecoico) que se sitúa por delante del tendón del vasto lateral y del tracto iliotibial y que yace en el contorno externo del cóndilo femoral lateral.

Los músculos flexores se encuentran en la parte posterior del muslo y son:

Musculo semitendinoso y semimembranoso, bíceps femoral, pata de ganso (m. semitendinoso, sartorio, recto interno), musculo gemelo.

Los músculos gemelos y semimembranoso aparecen hipoecoicos. El tendón del semitendinoso se sitúa por detrás del músculo y tendón del semimembranoso y forma con los tendones del recto interno y sartorio el llamado “pie anserino” que se inserta en la parte interna de la metáfisis tibial proximal.

El tendón rotuliano se origina del borde inferior de la patela; ancho en su origen, se estrecha hacia su inserción distal en la tuberosidad anterior de la tibia. Para el estudio de este tendón el paciente se examina en posición supina con la rodilla ligeramente flexionada con cortes longitudinales y transversales. El tendón normal es menos ecogénico en sus sitios de inserción.

Las bolsas sinoviales alrededor de la rodilla  proporcionan superficies de baja fricción para el movimiento de los tendones asociados con la articulación.

Las bolsas subcutáneas prerrotuliana e infrarrotuliana se localizan en la superficie cóncava de la articulación permitiendo que la piel se mueva libremente durante los movimientos de la rodilla. Otras, comunican con la cavidad sinovial: la suprarrotuliana, poplítea (profunda al cuádriceps), anserina (profunda a la inserción del sartorio, grácil y semitendinoso), del gastrocnemio, entre otras

La Irrigación Está dada por ramas descendentes y de la rodilla de las arterias femoral, poplítea y circunfleja femoral lateral en el muslo, y de la arteria circunfleja peronea y de las ramas recurrentes de la arteria tibial anterior de la pierna.

Los nervios que inervan los músculos que cruzan o actúan sobre la articulación de la rodilla, también inerva a la articulación. Por tanto, hay inervación por ramos de los nervios obturador y safeno (medialmente), femoral (anteriormente), tibial (posteriormente) y peroneo común (lateralmente) siendo estos dos últimos los componentes del nervio ciático.

Artículo escrito por  el Dr. Jahziel Eliu Fernández García

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