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Ecografía de nódulos tiroides

La ecografía de alta resolución ha permitido detectar nódulos de tiroides cada vez más pequeños. El bocio nodular es la patología más frecuente de la glándula tiroides; alrededor del 67% de la población general asintomática presenta nódulos

tiroideos no palpables. Ecógrafos de mayor resolución de imágenes han permitido identificar nódulos de hasta 2 mm de diámetro. Existen características distintivas de los nódulos tiroideos que los convierten en sospechosos de malignidad, tanto en la ecografía bidimensional en escala de grises como en la secuencia

Doppler color como ser el nódulo solido ( hipoecoico ), presencia de microcalcioficaciones y  Flujo intranodular en la secuencia vascular Doppler.

El nódulo de tiroides es quizás el más frecuente de los problemas endocrinos del mundo, razón por la cual suele observarse con gran frecuencia en los estudios ecográficos de esta glándula, sin embargo su importancia depende de su asociación con el cáncer de tiroides. La glándula tiroides es con frecuencia afectada por diferentes patologías de tipo funcional y orgánico, que conllevan a cambios funcionales y estructurales de este órgano. Cuando estos cambios son estudiados por medios radiográficos, arrojan una serie de imágenes características que contribuyen con una de las funciones médicos sociales más importantes, la del diagnóstico correcto. Esta denominación tiene definiciones diferentes, para el clínico se trata de un crecimiento localizado en el tejido tiroideo (nódulo único) acompañado o no del crecimiento del resto del tiroides (bocio nodular), para el ultrasonografista son lesiones circunscritas o redondeadas con características ecogénicas diferentes y para el patólogo son lesiones que distorsionan el tejido tiroideo normal.

Comentario:

La ecografía tiroidea permite el diagnóstico temprano de las lesiones nodulares no palpables cuando se emplean transductores de alta frecuencia (7 a 12 MHz).

Se ha reportado en distintas investigaciones que las micro calcificaciones son altamente específicas de malignidad; algunos elevan el porcentaje al 80%

de los carcinomas papilares. En este estudio, este factor estuvo presente en el 25% (5/20) de los micro carcinomas de tiroides. En diversos estudios se ha demostrado que no existen hallazgos ecográficos que por sí mismos sean patognomónicos de malignidad; sin embargo, la combinación de la información

brindada por la ecografía (sólidos, micro calcificaciones) y el Doppler color (alta vascularización) juegan un rol manifiesto para decidir realizar una PAAF bajo guía ecográfica o tratarlos quirúrgicamente.

Para todos los casos con patología de tiroides, la evolución inicial conlleva un recorrido diagnóstico de pasos obligados, que van desde los datos clínicos (anamnesis y exploración física) a los analíticos y de imagen. La palpación da las características de orientación como tamaño, consistencia, localización; signos que junto a la anamnesis, pueden orientar al diagnóstico y manejo adecuado del paciente. La exploración clínica cuidadosa de la región cervical, permite delimitar si existe lesión tumoral a nivel del tiroides, calcular su tamaño aproximado, su consistencia y adherencia a planos superficiales y profundos, no obstante, ni la anamnesis ni la exploración física presentan suficiente sensibilidad y especificidad para la clasificación diagnóstica de las patologías de tiroides, por lo que para un adecuado diagnóstico es necesario el auxilio de estudios como el ultrasonido diagnóstico.

Artículo escrito por la Dra. Danee Escoto

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