El brazo fetal, evaluación de crecimiento individual en los embarazos normales

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La práctica de la ecografía obstétrica actual, se basa en la detección temprana de anomalías en el crecimiento del feto para equilibrar el momento del nacimiento las complicaciones potenciales como resultado de la restricción del crecimiento intrauterino (RCIU) o macrosomía. Los fetos con restricción del crecimiento intrauterino tienen un mayor riesgo de muerte perinatal, parto quirúrgico, complicaciones y secuelas neurológicas neonatales, la macrosomía fetal se asocia también con un aumento de las tasas de cesárea, hemorragia puerperal y laceraciones vaginales. Las consecuencias más graves del nacimiento de un recién nacido macrosómico son el resultado directo de la distocia de hombro, fracturas de clavícula y lesiones del plexo braquial. Desafortunadamente, la definición de crecimiento «anormal» para el feto depende de los criterios ecográficos utilizados para hacer este diagnóstico. Por ejemplo, algunos fetos con desnutrición intrauterina tienen un peso «normal» al nacimiento (WT; por ejemplo, el percentil> 10 º) a pesar de evidencia física para el crecimiento anormal. Estos embarazos puede ser difícil de detectar si los cambios de tejidos blandos son las primeras manifestaciones de crecimiento patológico a menos que sus parámetros ecográficos son sensibles a los cambios sutiles en grasa y músculo. Otro reto diagnóstico se debe a que la mayoría de las evaluaciones de crecimiento se basan en estudios de corte transversal de tamaño fetal. Ellos proporcionan el principal medio para comparar las características de un feto en particular con los grupos de fetos. La variabilidad biológica inherente de una determinada población puede conducir a errores de clasificación de la condición de crecimiento de un feto individuo.
Por otra parte, la sección transversal no tiene en cuenta el crecimiento genético potencial de un individuo. Esto es particularmente relevante para los fetos de un determinado grupo racial o étnico, que se comparan con las normas derivadas de una población en específico. Este problema ha llevado a la introducción de normas «a medida» de crecimiento que se ajustan para cada área demográfica diferente. Estas normas personalizadas, sin embargo, son sólo para corregir causas de la variabilidad de crecimiento, y que todavía contienen la variabilidad biológica del grupo. La evaluación del crecimiento Individualizado (IGA) es una alternativa de enfoque que elimina los problemas asociados con la variabilidad biológica y las diferencias en el potencial de crecimiento entre los fetos. En el segundo trimestre, los datos de velocidad de crecimiento se utilizan para especificar los modelos individualizados que pueden predecir crecimiento normal del tercer trimestre, las trayectorias de crecimiento, por lo que cada feto actúa como el control de sí mismo. Los principales objetivos de este articulo eran presentar el volumen del brazo fraccional (Avol) como parámetro de tejidos blandos y para desarrollar nuevos estándares para la IGA, la longitud de la diáfisis humeral (HDL), circunferencia muscular del brazo (ARMC), y Avol en fetos con
resultados normales de crecimiento.
Materiales y Métodos
Este fue un estudio longitudinal prospectivo de 22 embarazos normales que se estudiaron en serie con 2 – y la ecografía 3-dimensional. El grupo de estudio incluyó embarazos con feto único sin anormalidades estructurales o cromosómicas. Todos los fetos estaban obligados a tener evidencia física de lo normal crecimiento.
Población de pacientes
Todos los sujetos de la investigación fueron mujeres blancas de la zona metropolitana de Detroit. La media de edad de la madre ± SD fue de 30,4 ± 3,8 años en el momento de la entrega. Nueve mujeres eran primigestas.
Edad fetal; la determinación de la edad fetal se basa principalmente en el primer día del último período menstrual normal y se confirmó ya sea en el primer trimestre (45,5%) o comienzos del segundo trimestre (54,5%) así como fetometría por ecografía. Las estimaciones de edad en el primer trimestre se basaron en las mediciones; longitud cráneo-caudal. Las estimaciones de edad en el segundo trimestre se determinaron con el uso del diámetro biparietal, la circunferencia cefálica (HC), circunferencia abdominal (CA), y la longitud de la diáfisis femoral (FDL).

Los exámenes ecográficos La mayoría de los fetos tenía 3 exploraciones antes de las 28,0 semanas de gestación menstruales que estaban separados por al menos 3 semanas. Exámenes posteriores de ultrasonido fueron programados cada 3 a 4 semanas para un total de aproximadamente 6 a 7 lecturas. El escaneo comenzó a las 19,1 ± 0,5 semanas menstruales y terminó en una edad media de 36,9 ± menstrual 1,2 semanas. El intervalo medio entre la última exploración y el nacimiento fue de 1,9 ± 1,1 semanas. Al menos 2 conjuntos de datos de volumen fueron adquiridos de puntos de vista sagitales del brazo fetal en cada visita.
La longitud de la diáfisis del humero se determinó a partir de una medición en línea recta entre 2 puntos en cada extremo de la caña de hueso. La circunferencia muscular se evaluó por primera estimando visualmente el punto medio de la diáfisis humeral desde una vista sagital del brazo. Una medición ARMC fue entonces rastreado electrónicamente a partir de una vista correspondiente axial con calibradores electrónicos. El perímetro cefálico y AC se calcularon a partir de los diámetros medidos perfil de corto plazo y largo plazo. Estas mediciones se utilizan para determinar A y B, la cabeza y la circunferencia abdominal, para estimar el PESO fetal. El volumen del brazo fraccionado se define como un volumen de tejido blando que incluía 50% de la HDL Los estudios de reproducibilidad para HDL, ARMC, y Avol. El punto de partida (SP) es una edad teórica cuando el crecimiento de un parámetro anatómico comienza y es obtenida mediante el ajuste de una línea con las mediciones obtenidas antes de las 28 semanas de edad menstrual.
En conclusión:
Cada feto debe ser estudiado de manera individualizada y tener en cuenta el grupo étnico de los padres, así como sus características. El uso de los índices de brazo incluyendo la longitud del humero, pueden ayudar a determinar restricción del crecimiento intrauterino, así como macrosomia. Y por lo tanto disminuir las secuelas al nacimiento. Sin embargo falta aun estudiar de manera más profunda, para poder tener un estándar para cada una de las poblaciones.

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