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El ultrasonido musculoesquelético

El ultrasonido (US) musculoesquelético es una técnica de exploración cada vez más utilizada , ya que permite de manera inocua, cómoda, dinámica, a bajo costo y con una gran sensibilidad explorar en tiempo real un área anatómica como el hombro. La técnica ha sido progresivamente adoptada por los clínicos desde hace unos 10 años. Las razones son esencialmente prácticas: siendo el US una prolongación del examen físico, permite al clínico realizar una corre­lación entre imágenes y sintomatología inmediata, optimizando en tiempos y eficacia el manejo del paciente.

El hombro tiene características anatómicas muy especiales. Es muy móvil y sus estructuras periarticulares son esencialmente músculos, tendones y estructuras estabili­zadoras. Por esta razón, es una localización frecuente de lesiones de partes blandas, traumáticas, micro-traumáticas o degenerativas. La mayor parte de las injurias ocurren en el manguito rotador; la patología articular es mucho menos frecuente. La radiografía convencional permite evaluar el compromiso óseo articular y la presencia de calcificaciones periarticulares, pero en muchas ocasiones la radiografía de un hombro doloroso es normal y se requiere de técnicas complementarias. La resonancia magnética (RM) ha sido por muchos años el estándar de oro para el estudio de partes blandas, pero el desarrollo de mejores equipos de ultrasonografía y de transductores de alta frecuencia ha permitido a la ecografía competir con la RM en la exploración de partes blandas. Tiene, efectivamente, frente a ella varias ventajas importantes: el menor costo, la comodidad y la posibilidad de realizar maniobras dinámicas e infiltraciones eco-guiadas.

El hombro, y en especial el manguito de los rotadores, es una de las aéreas anatómicas más exploradas con US.

La exploración debe iniciarse por el hombro menos sintomático. La secuencia que recomiendan los exper­tos es comenzar por la región anterior, donde se deben explorar el tendón bicipital y el subescapular, continuando con la superior, en la que se examina la articulación acromioclavicular, siguiendo con la anterolateral, en la que se evalúa el tendón del supraespinoso, parte visible del tendón del infraespinoso y redondo menor, y concluyendo en la región posterior, donde encontramos al infraespinoso, redondo menor y la interlínea de la articulación glenohumeral. El examen llevado a cabo en ambos hombros permite obtener en forma comparativa las imágenes y de este modo la posibilidad de hallar lesiones asintomáticas.

Las principales indicaciones son el dolor y la incapacidad para realizar actividades cotidianas por arte del paciente tales como el peinarse, vestirse, bañarse, en su caso abrocharse el sostén, etc. En muchas ocasiones a clínica puede ser incierta, debido a que el sitio de dolor puede ser nespecífico. Sin embargo, la causa más frecuente de dicha sintomatología radica en los

elementos que conforman el “manguito rotador”, aunque no en raras ocasiones coexiste patología en los elementos que no forman parte de él, pero que sí lo son del hombro, los cuales a su vez pueden simular o sobreponerse clínicamente a un desgarro del manguito rotador y que si no se exploran de manera adecuada  podemos pasar por alto patología independiente del manguito rotador, y que quizás en ese momento aún pueda responder a un tratamiento de tipo conservador.

Por tal motivo, es de vital importancia el tener un conocimiento pleno de la anatomía- trasonográfica normal de las estructuras que conforman el hombro,  tanto en su comportamiento estático como en su comportamiento dinámico (en su caso), para con ello poder entender e identificar las patologías más frecuentes que se presentan.

Artículo escrito por la Dra. Maricarmen Lara Carbajal

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