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La ecografía realizada por el nefrólogo

 

La ultrasonografía es esencial en la evaluación de patología renal aguda y crónica así como para realizar una biopsia. Por ello, los autores forman a sus médicos con adiestramiento en ultrasonido renal desde 1991, con principios habituales empíricos de la identificación del riñón normal en el niño y en el adulto. En la insuficiencia renal en fase aguda así como necrosis tubular aguda, registran riñones como normales, pero en cronicidad, disminuidos de tamaño con parénquima adelgazado, identificación de hidronefrosis de manera sensible, así como diagnosticar quistes. En hipertensión arterial secundaria, observan un riñón mayor que el otro (derecho > a 1,5cm, izquierdo > a 2cm) sugestiva de estenosis de arteria renal, que debe realizarse doppler, masas suprarrenales como en feocromocitoma, poliquistosis renal, siendo patológica en el 39% con función renal normal y de 69% en insuficiencia renal. En litiasis renal, imagen hiperecogénica con sombra acústica posterior, en mayores de 0,5cm, no sensible en las de ácido úrico donde es mejor placa simple, y en nefrocalcinosis cortical no así en la medular por la hiperecogenicidad del seno. En masas renales el límite en ultrasonido es de 2cm, sobre todo quistes, pero requiere para definición diagnóstica maligna la tomografía. En Biopsia renal es de elección el ultrasonido, siendo superior en el 90% de las series. Se usa en trombosis de vena renal, con doppler con inversión del flujo diastólico, también la estenosis de la arteria renal con más dificultad. Útil en transplante renal. El uso de contraste por medio de microburbujas llenas de gas para generar aumento en la señal del ultrasonido (< de 10 micras). Se inicia el perfeccionar catéteres tunelizados para hemodiálisis con transductor de alta frecuencia y doppler para localizar vena.

  1. Papel actual del diagnóstico por imagen en la evaluación del paciente con cólico nefrítico.

Se trata de la imagenología comparando dos grupos con todos los estudios que se efectúan en la actualidad, siendo el grupo A sin resonancia magnética y el B con resonancia magnética en cólico nefrítico por urolitiasis. En el grupo A, el ultrasonido logró detección de litiasis en el 58,22% y en densidad en el 24,02% con una correlación diagnóstica en el grupo A en general del 61,55% y en el B del 100%; en el líquido perinefrítico en el grupo B, asociado a la tomografía computada, identificación en 11,32% y de 2,53 sólo con ultrasonido. El ultrasonido juega un papel importante en la evaluación de la morfología y volumen renales, pero su sensibilidad para la detección de litiasis en bastante modesta, variando del 19 al 64% y de 74 al 85% en el diagnóstico de obstrucción, siendo su mayor desventaja que no puede dar una imagen completa del trayecto ureteral así que con la presencia de gas intestinal y en paciente obeso, se obtiene habitualmente una mala imagen. Por ello, en la actualidad el estudio para esta patología es la tomografía computada. Concluyeron que se considera por orden metodológico y algorítmico que la placa simple de abdomen y el ultrasonido deben ser los estudios primarios para el cólico nefrítico para la detección de litiasis renal en segmentos altos y bajos, la distención de la vía excretora asociada o no con líquido perinefrítico para determinar si se efectúa una tomografía o una resonancia.

Artículo escrito por el  Dr. Mario Enrique Leonardo Duarte Tortoriello

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