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Hallazgos ecográficos asociados al cáncer de vesícula biliar

Las neoplasias de la vía biliar son poco comunes y están relacionadas con la mortalidad y un mal pronóstico ya que cuando son detectadas se encuentra en etapa avanzada. La neoplasia compromete el fondo y el cuerpo vesicular aunado a una presentación clínica poco clara, tardía y confundible con el cólico biliar o la colecistitis provocando un retraso del diagnóstico. El tratamiento sería la quimioterapia y la radioterapia, pero son poco efectivas por lo tanto quedaría la cirugía radical con linfadenectomía como único tratamiento con posibilidad de supervivencia. La ecografía abdominal es con frecuencia la primera prueba de imagen utilizada en el estudio de la vesícula por lo que el reconocimiento temprano de los signos ecográficos clásicamente asociados a neoplasia vesicular permitiría al cirujano contribuir a mejorar el pronóstico de la enfermedad.

Material y métodos

Por medio de un estudio descriptivo y retrospectivo de pacientes que reciben el código de cáncer de vesícula biliar con diagnóstico al alta de neoplasia de vesícula biliar, ecografía realizada y confirmación histológica, en el cual por haber incluido solo pacientes con confirmación histológica se han perdido aquellos con diagnóstico ecográfico claro con extensión extravesicular y los falsos positivos ecográficos de sospecha de neoplasia. Esto podría ser una limitación del estudio en el que se describen y analizan los principales hallazgos clínicos y ecográficos correlacionándolos con la histología y el estudio de la enfermedad en cada caso.

Resultados

En total fueron 15 casos de los cuales 9 eran mujeres y 6 hombres con una edad promedio de 77 años que presentaron factores de riesgo asociado como 13 casos de colelitiasis, 2 casos de tabaquismo y 3 de obesidad. El motivo de consulta más habitual fue el dolor abdominal en 11 de los 15 casos, aunque dos de los pacientes no presentaron ninguna molestia. Según el estudio histológico el tumor más frecuente fue el adenocarcinoma en 12 casos, 1 de carcinoma anaplásico, otro de tipo linfoepitelioma-like. Se registraron 4 pacientes con un tumor primario vesicular categoría carcinoma in situ. En las imágenes ecográficas se presenta una masa de crecimiento intraluminal y un engrosamiento difuso de la pared. Se comprobó que en 7 de los casos, la única prueba antes del acto quirúrgico fue la ecografía, se realizó la tomografía computarizada abdominal con contraste intravenoso en 2 pacientes con sospecha de perforación vesicular, también se hizo TC en los 4 pacientes con sospecha prequirúrgica de carcinoma en un caso de colelitiasis y antecedente de pancreatitis aguda y en otro de cole-coledocoletiasis. En el paciente con sospecha ecográfica preoperatoria Tis se practicó colesistectomía y linfadetectomía. Uno de los casos con sospecha de carcinoma avanzado presentó dilatación de la vía biliar con ictericia se le realizo una laparotomía exploradora confirmando la irresecabilidad de la neoplasia por lo que fue necesaria una biopsia y una derivación biliar.

El carcinoma biliar afecta mayormente a adultos del sexo femenino entre los 60 y 70 años, tiene entre un 2% y 4% de los tumores malignos, siendo esta la neoplasia maligna más frecuente del sistema biliar y la quinta del aparato digestivo, el principal factor de riesgo es la colelitiasis, el diagnóstico no es claro y se confunde con patología inflamatoria aguda benigna. Este tipo de neoplasias son asistemáticas aun así se han publicado episodios de colecistitis crónica, ictericia obstructiva, fístula biliar externa y hemobilia. Respecto al patrón morfológico establecemos que la forma de presentación más común en su apariencia ecográfica es como la de una masa que reemplaza a la vesícula con bordes irregulares, necrosis y calcificación en su interior.se debe hacer un diagnóstico diferencial con metástasis, hepatocarcinoma y colangiocarcinoma para establecer un límite ecográfico entre masa y parénquima hepático. En el estudio el patrón más frecuente fue el engrosamiento de la pared vesicular. El diagnóstico en estadios precoces es difícil ya que los métodos de imagen son poco sensibles e inespecíficos. Desafortunadamente la neoplasia se localizó  en estado avanzado, conforme más avanzado  el estado de la neoplasia el porcentaje de precisión diagnóstica es más certero. Otras técnicas como la ecografía con contraste pueden complementar el estudio para ver la diferencia entre un engrosamiento parietal de barro biliar o visualizar claramente entre hígado y pared vesicular. La ultrasonografía endoscópica nos ayuda a diagnosticar con un 85% de fiabilidad el carcinoma vesicular.

Comentarios

El cáncer vesicular es una neoplasia difícil de diagnosticar. Obtener un diagnostico a tiempo es complicado ya que hacerlo por medio de una ecografía nos limita. El engrosamiento parietal nos permite hacer un diagnóstico oportuno, pero la imagen de una masa y cálculo ocupando la vesícula nos permite confirmar con un 85% de efectividad la neoplasia solo que cuando llegamos a este estado la enfermedad está en una etapa avanzada.

Artículo escrito por el Dr. Oscar Aldemar Hernández

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