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Hidatidosis hepática

La hidatidosis es una de las principales zoonosis en los países desarrollados; es producida por un cestodo denominado Tenia echinococcus. El hombre actúa como huésped intermediario y adquiere la infección mediante la ingestión o contacto con productos contaminados por excrementos.

En el huésped definitivo (perros domésticos y otros cánidos) el gusano adulto mide 2-6 mm de longitud, los huevos (30-40 µm) son la forma infectante para el huésped intermediario (ovejas, cerdos, ganado vacuno, cabras, caballos…) y para otros animales que parece que pueden tener un papel en el ciclo biológico (marsupiales, roedores, carnívoros…).

FISIOPATOLOGÍA : Una vez ingeridos, los huevos llegan hasta el intestino delgado, donde se libera el embrión hexacanto u oncosfera; éste profundiza por la pared intestinal y llega hasta la circulación, donde es transportado hasta el hígado, que hace de filtro. Superado el hígado a través de las venas suprahepáticas y de la vena cava, llega hasta el corazón derecho y, por la arteria pulmonar, alcanza los pulmones y allí se aloja. Por tanto, son el hígado y los pulmones los órganos más frecuentemente afectados por el equinococo. Con muchísima menor frecuencia puede llegar al corazón izquierdo y desde ahí, por la circulación general, a otras vísceras.

En el hígado el quiste es el resultado del atrapamiento de las larvas del parásito en los sinusoides hepáticos. A ellos acceden a través del sistema portal tras ser liberados de los huevos durante el tránsito digestivo. Muchas se destruyen, pero otras logran enquistarse. Para ello se produce un proceso de vacuolización tras el que se conforma la estructura quística. Siete días más tarde se forma la hidátide, que mide 60-70 µm; se trata de una estructura redondeada, con vesículas en su interior. Va creciendo lentamente hasta alcanzar los 0,5 cm de diámetro aproximadamente a los cinco meses, y continuará haciéndolo a razón de alrededor de 1 mm por mes. Ello desencadena una reacción histológica inflamatoria parenquimatosa, con presencia de infiltrados de fibroblastos, células gigantes mononucleares y eosinófilos, lo que da lugar a la capa externa o adventicia del quiste.

MORFOESTRUCTURA DEL QUISTE HIDATÍDICO: El quiste hidatídico presenta tres capas diferenciadas, que condicionan su desarrollo y evolución y, por tanto, su aspecto en las imágenes generadas por los medios de diagnóstico: Capa externa o adventicia, capa media o cuticula, capa interna o germinativa.

La exploración ecográfica presenta una sensibilidad de 95-99% y una especificidad de 90%. Las características ecográficas del quiste hidatídico dependen del momento evolutivo en que se encuentre su desarrollo en el huésped. Permite precisar la localización anatómica de las lesiones, su número, su morfología, su tamaño, su ecoestructura y la relación con los vasos hepáticos y los conductos biliares, y describir por tanto sus diferentes complicaciones; también permite realizar el seguimiento de las lesiones desde el punto de vista de la terapéutica.

La clasificación más utilizada es la clásica de Gharbi, que organiza los hallazgos en cinco apartados. Desde 2003 la OMS ha propugnado otra que combina aspectos evolutivos y terapéuticos.

El diagnóstico de esta patología, es dado por medio de la ecografía, como se describió previamente en el artículo, el cual es muy importante estudiarlo dado que especificó todas y cada una de las lesiones posibles a encontrar en la práctica diaria.

Artículo escrito por la  Dra. Ruth Anaya Del Carmen

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