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La baja especificidad de la ETR para el diagnóstico del cáncer de próstata hace que no sea una técnica recomendable por sí sola en un programa de detección precoz. Su mayor aportación es conseguir una volumetría bastante exacta y servir como guía para la biopsia tanto de zonas sospechosas como por sectores.

El aspecto ecográfico del cáncer de próstata es muy variable; generalmente es hipoecogénico, pero también puede ser iso e incluso hiperecogénico como demuestran Gohji et al en un estudio en el que correlacionan los resultados de la ETR con los hallazgos histológicos tras prostatectomía radical en 15 pacientes; en todos los casos el tumor fue visualizado como área hipoecogénica, pero, además, en seis ocasiones existió tumor en zonas isoecogénicas no sospechosas ecográficamente y que habían sido incluidas en las zonas de biopsia sistemática.  La  presentación más habitual es como formación más o menos nodular hipoecogénica, irregular, con asiento preferente en los lóbulos periféricos (70%), si bien también puede afectar a la zona de transición (25% de los casos) y a la glándula central (5%). Según sea su localización, puede provocar abultamientos localizados en el contorno y asimetría variable en su aspecto morfológico (Figs. 3 y 4). Cuando el tumor crece alcanza la cápsula, la infiltra, la rompe y sobrepasa sus límites. (Fig. 5). Posteriormente afecta por continuidad a las estructuras vecinas. Signos de carcinoma avanzado son, por tanto, rotura de la cápsula, infiltración de la grasa periprostática e invasión de vesículas seminales y del suelo de la vejiga. En fases tempranas no existen signos definitivos de malignidad ya que muchas áreas hipoecogénicas periféricas también pueden corresponder a patología benigna (Figs. 6A y B).

El estudio ecográfico de la próstata constituye actualmente un método diagnóstico de alto valor, fiable, sencillo y económico que complementa perfectamente a la exploración clínica y a las pruebas de laboratorio. Las vías de abordaje más utilizadas en la ecografía de la próstata son la transabdominal o suprapúbica, y, desde la aparición de sondas endocavitarias, la que utiliza la vía transrectal (ETR).

La incorporación de la ETR ha mejorado notablemente la capacidad para obtener imágenes demostrativas de la próstata. Hoy día la ETR es ampliamente considerada como la primera técnica de elección en el diagnóstico por imagen de la próstata ETR no debe ser utilizada como único medio de diagnóstico en un programa de detección precoz debido a su baja especificidad (74,6% según hemos visto). El estudio ecográfico puede en algunos casos demostrar el origen de una zona dudosa al tacto, por ejemplo, en el caso de las calcificaciones o cálculos. Sin embargo, habitualmente será necesaria la práctica de biopsia para llegar a un diagnóstico concluyente.

un programa de detección precoz del cáncer de próstata se deben utilizar como primeras técnicas diagnósticas el TR y los valores de PSA.Si existe anormalidad en uno o en los dos estudios, se realizará ETR con biopsia dirigida.El valor principal de la ETR para el diagnóstico del cáncer de próstata es servir como guía para la punción y obtención de Los estudios clínicos de la MRSI demuestran que es un método no invasor, único, por el cual se puede estudiar el metabolismo y la anatomía celulares de la próstata. Esta tecnología tiene el potencial de definir el volumen del tumor con proyección de imagen funcional o metabólica, mejorando nuestra comprensión de la agresividad del cáncer. La imagen de MRI combinada con MRSI han demostrado ya un potencial para el diagnóstico, la estadificación y la planeación de tratamiento para los pacientes con cáncer de la próstata

Artículo escrito por la Dra. Silvia Muralles

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