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La glándula tiroides está ubicada en la región anteroinferior del cuello, en el compartimento infrahiodeo. Se halla por delante de los primeros anillos traqueales y de la zona lateral de la laringe. El volumen de la glándula puede ser un poco mayor en la mujer, a pesar que presenta múltiples variaciones individuales.

En el cuerpo de la glándula tiroides se reconocen dos zonas: los dos lóbulos–derecho e izquierdo- unidos por una parte delgada llamada istmo.

La forma es convexa hacia delante y cóncava en su cara posterior, los lóbulos laterales se observan como dos masas voluminosas con respecto al istmo.

La medida total del cuerpo es alrededor de 60 mm de ancho. Si se considera cada lóbulo separadamente, en el adulto normal, el promedio es 25 x  12 x  18 mm, y el espesor del istmo entre 3 y 5 mm.

La glándula tiroides dispone de una rica vascularización, a partir de las dos arterias tiroideas superiores que nacen de las carótidas externas, y de las dos arterias tiroideas inferiores procedentes de la subclavia. La cantidad de sangre que llega normalmente a la glándula oscila entre 4 y 6 ml/min/g, cantidad que excede a la que llega a un órgano tan bien irrigado como el riñón (3 ml/min/g).

Técnica del examen imaginológico

La técnica de examen consiste en colocar al paciente sobre una camilla en decúbito dorsal, mirando al techo, con una almohada colocada debajo de los hombros para forzar la hiperextensión del cuello y facilitar la exploración, utilizándose transductores de 7,5 mhz. Se efectúan cortes transversales y longitudinales.

El transversal nos permite una valoración panorámica de los lóbulos y el istmo, y puede afirmar o descartar una asimetría, además se toman las medidas del espesor del istmo y de ambos lóbulos. Con el corte longitudinal se completa la búsqueda del volumen, al obtener su eje mayor. Con estas dos maniobras se puede adquirir una idea del volumen de la glándula, definir si es homogénea, heterogénea o si presenta alguna lesión nodular. Se estudian las relaciones con otras estructuras de partes blandas, y, si fuera necesario, se gira el transductor para obtener cortes oblicuos o aquellos que se consideren necesarios para una mayor definición de la imagen.

Objetivos de la indicación del ultrasonido de  tiroides:

 evaluar la morfología de la glándula tiroides (tamaño, agenesia total o parcial, hipoplasia lobar).

 identificar la presencia de nódulos y definir sus características.4

 realizar el seguimiento evolutivo de los nódulos.

 realizar la pesquisa en pacientes con factores de riesgo de cáncer tiroideo (radiación cervical en la infancia o adolescencia, antecedentes familiares de carcinoma de tiroides, entre otros).

 rastrear el cuello para descartar compromiso de partes blandas y/o toma ganglionar, así como también la presencia de restos del conducto tirogloso y de  enfermedad extra tiroidea coexistente.

 como guía en la citología con aguja fina.

 

Utilidad del ultrasonido en el hipertiroidismo  y la tiroiditis

No es un método diagnóstico de primera línea para el diagnóstico de estas afecciones, y por lo tanto, su realización no será necesaria en todos los pacientes.

Puede ser útil en el diagnóstico diferencial entre un hipertiroidismo y una tiroiditis, cuando es necesario definir una conducta terapéutica. En el hipertiroidismo, la glándula aparece aumentada de tamaño y se observa un incremento del flujo sanguíneo en el parénquima de la glándula que será visualizado con el empleo del efecto doppler. En una tiroiditis, la glándula puede estar aumentada o ser de tamaño normal, el lóbulo piramidal puede ser prominente

Y el parénquima se observa heterogéneo e hipoecogénico.

Se define como una insuficiencia tiroidea  presenta desde el nacimiento debido a la ausencia de la glándula tiroidea o falta de acción a la ausencia de la glándula tiroidea o falta de acción de hormonas tiroideas durante la vida fetal.

Para hacer un diagnóstico precoz de hc se utiliza el tamiz neonatal, que de ser sospechoso, se solicita la hormona folículo estimulante de tiroides para comprobarlo. En 1973 se realizó por primera vez tamiz neonatal para enfermedades metabólicas (fenilcetonuria, galactosemia, enfermedad de orina de jarabe de maple, homocistinuria y tirosinemia). En 1977 fue cancelado. En 1986 se realizó un nuevo programa para tamizaje de hipotiroidismo congénito y fenilcetonuria. La norma oficial en México es nom-007-ssa2-1993.

En México se hicieron dos estudios de hc que incluyeron dos instituciones públicas: el instituto mexicano de seguro social (Imss) y la secretaría de salubridad y asistencia (ssa).

El hipotiroidismo congénito puede ser permanente o transitorio. En 96.56% de los casos de hipotiroidismos permanentes son debidos a disgenesias tiroideas, ya sea por ausencia de la glándula (atirosis) que constituye 35.91% de los casos, como se presenta en el caso que describimos; otras causas son: ectopia tiroidea con tejido hipoplásico que constituye 57.46% y defecto en la biosíntesis hormonal (dishormogénesis con o sin bocio) que constituye 6.63%. Recientemente se ha demostrado que la mutación del gen receptor de la tsh podría condicionar hc con hipoplasia de la glándula en grados variables.

La transferencia de anticuerpos tiroideos de la madre al niño y una deficiencia moderada de yodo son las causas de hipotiroidismo congénito transitorio más frecuentes. Este grupo de pacientes tienen una incidencia variable, dependen del aporte de yodo a la población y en algunos casos el hc puede ser tan profundo que necesitan tratamientos prolongados con levo-tiroxina.

Las enfermedades tiroideas e  la niñez y la adolescencia tienen particularidades que diferencian su diagnóstico, enfoque y terapéutica.

Artículo escrito por la Dra. Vania Yazmín Gasca Saucedo

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