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Tiroiditis subaguda de De Quervain

El primer caso conocido de tiroiditis subaguda data de 1825, pero no es hasta 1904 cuando De Quervain hizo la primera descripción patológica de la enfermedad.

La tiroiditis subaguda de De Quervain es también conocida como tiroiditis de células gigantes, tiroiditis granulomatosa o tiroiditis subaguda dolorosa. Se da en

menos del 5% de los pacientes con patología tiroidea, aunque constituye la principal causa de dolor tiroideo.

Es más frecuente en mujeres (3-6:1); la edad de aparición es a los 20-60 años (pico en 30-50). Suele presentarse en forma de brotes coincidiendo con el verano y otoño. Se le supone una etiología vírica, ya que frecuentemente es precedida de una infección respiratoria aguda 1-3 semanas antes.

En estudios seriados de titulación de anticuerpos víricos se ha implicado a numerosos virus (adenovirus, echovirus, coxackievirus, mononucleosis, influenza, parotiditis y sarampión).

No se han observado inclusiones de células víricas en el tejido tiroideo afectado. Existe una fuerte asociación con el antígeno leucocitario humano HLA-B35 en sujetos que presentan la enfermedad. Este antígeno activa los linfocitos T citotóxicos que dañan las células del folículo tiroideo, debido a que tienen alguna estructura similar al antígeno vírico causante de la infección.

Se presenta el caso de una mujer de 39 años, sin antecedentes patológicos de interés, ni tratamientos crónicos. Acude a consulta porque presenta desde hace

15 días febrícula, odinofagia y mialgias. Durante esos días había acudido a urgencias del Centro de Salud donde se la había diagnosticado faringitis aguda y pautado tratamiento antibiótico con azitromicina.

En el momento actual la paciente refiere persistencia de los síntomas ya reseñados y molestias en la región anterior del cuello, como sensación de «opresión» que aumenta con la deglución.

En la exploración la paciente está consciente, orientada, normocoloreada e hidratada. Arterias carótidas con latido normal y simétrico. Faringe hiperémica sin secreciones y sin adenopatías. Palpación de cara anterior del cuello dolorosa, glándula tiroidea aumentada de tamaño a expensas de ambos lóbulos tiroideos. Auscultación cardíaca: rítmica, sin soplos a 90 por minuto. Auscultación pulmonar: murmullo vesicular conservado sin ruidos añadidos.

Ecografía tiroidea: se realiza estudio ecográfico el mismo día de la consulta en el Centro de Salud y se halla: tiroides aumentado de tamaño a expensas de ambos lóbulos; en lóbulo derecho (Figura 1) hay un área hipoecogénica difusa, sin límites claros, de unos 0,8 ml de volumen; en lóbulo izquierdo (Figura 2) hay un área hipoecogénica difusa de aproximadamente 1 ml de volumen; ambas son sugestivas de enfermedad tiroidea difusa.

Hemograma: hematócrito 36,2%, hemoglobina 12,4 gr/dl, leucocitos 12.000 mm3 (71,6% neutrófilos, 19% linfocitos, 1% eosinófilos, 7,7% monocitos), plaquetas

370.000, VSG 78 mm/1ª hora. Bioquímica: PCR 9,4 mg/dl, resto normal. Hormonas: TSH 0,1 mU/ml, T3 4,8 pg/ml, T4 libre 1,8 mg/dl.

La clínica que presentaba la paciente y el hecho de contar con el estudio ecográfico el mismo día de la consulta dirigieron el diagnóstico que unos días más tarde con la analítica (aumento de la velocidad de sedimentación, leucocitosis, aumento de la PCR y hormonas tiroideas elevadas con TSH inhibida) orientaron el diagnóstico hacia una tiroiditis subaguda de De Quervain. Se instauró tratamiento con ácido acetilsalicílico, 500 mg/6 horas y la evolución clínica había sido favorable cuando la paciente acudió a consulta para conocer los resultados

de la analítica. Al no tener síntomas de hipertiroidismo no se asoció ningún tratamiento encaminado a mejorar la sintomatología del mismo, aunque se hicieron recomendaciones de vigilancia y control de la evolución por si en cualquier momento fuera preciso instaurarlo.

Artículo escrito por  Dr. Dannee Miguel Escoto López

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