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Vaporización de próstata con láser diodo de alto poder: resultados preliminares en tratamiento de hipertrofia prostática benigna.

El término de hiperplasia prostática benigna (HPB) se puede referir a cualquiera de las siguientes condiciones: Detección microscópica de la hiperplasia (proliferación del estroma y el epitelio), crecimiento de la próstata detectado por ultrasonido o examen digital rectal (EDR), o bien, el grupo de síntomas clínicos asociados a la HPB y definidos como “síntomas del tracto urinario inferior”. La prevalencia de la HPB aumenta de forma lineal con la edad, en todos los grupos étnicos. El manejo quirúrgico de la hiperplasia prostática está indicado en aquellos pacientes que presenten complicaciones del tracto urinario, o bien en paciente con síntomas urinarios moderados a severos, que no respondan al tratamiento médico. En la Unión Americana, la cirugía por hiperplasia prostática ocupa el segundo lugar en pacientes mayores de 65 años, y en México representa el 53% de la cirugía en varones.

El estándar de oro en el tratamiento quirúrgico de la HPB ha sido la resección transuretral de próstata, sin embargo, en los últimos años se han desarrollado tratamientos alternativos para la remoción del tejido prostático. Esto con la idea de de mejorar los efectos secundarios de la resección transuretraL de la próstata, como el sangrado, la eyaculación retrógrada y la incontinencia urinaria. Uno de estos procedimientos es la prostatectomía con láser con vaporización de los tejidos, cuyo resultado es una reducción instantánea del tejido. De acuerdo a la longitud de onda, el poder y el modo de acción (continuo o en pulsos), existe la posibilidad de evitar los efectos de la coagulación en el tejido prostático. Estos efectos son considerados los responsables de los síntomas irritativos experimentados después de la intervención con láser. El láser operado por diodo que funciona con una longitud de onda de 980 nm y penetra a una profundidad de 0.5 mm, tiene una alta absorción tanto por el agua como por la hemoglobina, y se ha propuesto para ablación alta del tejido con buena hemostasia.

Para éste estudio se incluyeron un total de 15 pacientes  sometidos a foto vaporización de próstata con láser de diodo de 980 nm, entre enero del 2011 y junio del 2011. La evaluación pre operatoria incluyó historia clínica, examen físico con énfasis en el estado neurológico y el EDR. Los criterios de inclusión fueron un flujo máximo de 12 mL por segundo o menos, con el volumen de micción de 150 mL o más, puntuación internacional de los síntomas prostáticos (I-PSS) de 12 o mayor, y la puntuación de la calidad de vida 3 o más. Los pacientes con antecedentes de disfunción neurogénica de la vejiga, prostatitis crónica, cáncer de próstata y/o de la vejiga fueron excluidos del estudio. Todos los procedimientos quirúrgicos fueron realizados por el mismo cirujano, con el paciente bajo bloqueo peridural o anestesia general. Todos los pacientes recibieron antibióticos profilácticos antes de la cirugía y durante cuatro semanas, a partir de entonces. Se recomienda cese de medicamentos anti coagulantes desde una semana antes de la cirugía, a menos que haya una contraindicación. La vaporización se inició a nivel del cuello vesical con la vejiga llena de solución salina. Posteriormente, se realizó la vaporización de los lóbulos laterales de la zona comprendida entre el radio de la una y 11. La energía se redujo a 80 W a nivel del cuello de la vejiga y en la zona del esfínter. Se colocó sonda uretral y se retiró al día siguiente de la cirugía. Todos los pacientes excepto dos fueron dados de alta al tercer día. El análisis estadístico se realizó mediante la prueba t de student, considerando una p<0.05 como estadística mente significativa.

El promedio de edad de los pacientes fue de 65 años (rango 60-75). El procedimiento pudo concluirse en todos los pacientes sin complicaciones transoperatorias. En ningún caso fue necesario transfusión sanguínea. El promedio de tiempo de cirugía fue de 60 minutos. El promedio de energía empleado fue de 242 J. Se utilizó una fibra para cada procedimiento. El promedio de días de uso de sonda uretral fue de un día. La escala internacional de síntomas protáticos decreció de forma estadísticamente significativa de un promedio preoperatorio de 21, a un promedio a los tres meses de 11. De forma similar el flujo máximo se incrementó de un promedio preoperatorio de 8 mL/seg a 17 mL/seg a los tres meses.

Al analizar los resultados en cuanto a morbilidad y mortalidad del estándar de oro para el tratamiento de la HPB (resección transuretral de próstata), resulta atractivo buscar otras alternativas de manejo. Se ha reportado morbilidad relacionada con la resección transuretral de próstata hasta en un 18%, con una mortalidad hasta del 0.2%, con requerimientos de transfusión de 3%. Asimismo, existe un 10% al 15% de probabilidades de repetir la intervención a 10 años. Estos datos justifican la búsqueda de procedimientos cada vez menos invasivos, para el tratamiento quirúrgico de la hiperplasia.

Comentario: El estudio muestra gran interés porque  es otra técnica quirúrgica que ofrece mayores beneficios y evitando uno de los efectos secundarios de de la RTU que es el sangrado, siendo en ocasiones necesaria la transfusión sanguínea.

El Ultrasonido es usado como método para el seguimiento de la evolución de los pacientes, además de la sintomatología.

Artículo escrito por el Dr Alejo Chávez

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