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Enfermedad litiásica biliar en pacientes embarazadas

Según nuestro estudio, de cada 100 pacientes a las que se les exploró la vesícula, mediante ultrasonido, 4 padecían de litiasis biliar. Otros autores 8,11 en sus investigaciones han encontrado una frecuencia mucho mayor que la nuestra, con cifras que oscilaban entre 9,5 y 14 por cada 100 embarazadas.

Se han señalado factores que influyen en la frecuencia de colelitiasis, como: edad, paridad, hábitos dietéticos, enfermedades asociadas, etc. También se ha afirmado que en EE.UU., el 10 % de la población adulta la padece; en tanto que en España, su incidencia oscila entre el 6 y el 20 %. En Cuba, la frecuencia asciende a 20,1 % en hospitales de La Habana; en nuestro municipio, en investigación realizada por nosotros, comprobamos que era del 8,7 % por 100 habitantes.6

El análisis de la tabla 1 corrobora lo planteado por la mayoría de los autores 4-6,11 quienes señalan que a mayor número de embarazos, mayor probabilidad de padecer de litiasis vesicular y se sugiere, como posible causa, el hecho de que, en los últimos 3 meses de embarazo parece haber un trastorno del metabolismo del colesterol y se le atribuye la formación de estos tipos de cálculos y además, la estasis por la compresión que produce el útero grávido.

Diferentes autores señalan que al aumentar la edad, también lo hace la frecuencia de enfermedad litiásica biliar.1,2,6 En nuestro trabajo se observa que el grupo etáreo más afectado fue el comprendido entre 20 y 30 años, pues el sistema de salud cubano, mediante consejos genéticos, desarrolla un amplio programa educativo con la mujer y le orienta que la edad óptima para el parto es la comprendida entre 19 y 30 años y señala otros grupos etáreos como de alto riesgo.

En nuestro estudio predominaron los cálculos múltiples, lo cual coincide con lo expresado por otros autores,6,11 sin embargo, consideramos que la sola presencia de la enfermedad litiásica biliar constituye un peligro para la mujer embarazada, por las complicaciones que puede producir: cólicos hepáticos, colecistitis, pancreatitis, etc.

Consideramos de mucho valor el tamaño de los cálculos biliares, pues los menores de 5 mm son los que con mayor frecuencia ocasionan las mencionadas complicaciones. Algunos autores 6,11 señalan la presencia de lodo biliar durante el primer trimestre del embarazo, pero desaparece después del parto.

Alba Quintanilla 8 señala que el dolor fue común en embarazadas con cálculos mayores de 10 mm, el 31 % de sus pacientes presentó cólico biliar, pero en su casuística predominaron los cálculos de 8,7 mm. Se han citado casos de pancreatitis recurrente por microlitiasis biliar.6,8

En nuestro país se indican, por lo menos, 2 ultrasonidos en el embarazo, el primero -llamado genético- a las 18 a 24 sem, donde generalmente se puede detectar gran cantidad de malformaciones fetales y se puede tomar una conducta temprana, y el segundo, entre las 28 y las 30 sem, donde el crecimiento fetal es lineal y pueden aparecer malformaciones tardías. Por eso encontramos mayor número de casos con enfermedad litiásica en los períodos gestacionales.

Ninguno de los síntomas que presentaron estas pacientes eran específicos de litiasis biliar y una misma paciente afirmó padecer más de un síntoma.

Al concluir nuestra investigación hemos confirmado que es importante revisar, mediante ultrasonido, la vesícula biliar de la paciente embarazada, para detectar oportunamente la litiasis biliar y aconsejar las medidas que se deben tomar para evitar las posibles complicaciones.

Artículo escrito por el Dr. Samuel Thames

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