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Seguimiento ecográfico del embarazo normal.

Actualmente el control de la gestación es un hecho habitual en las consultas de atención primaria, por otra parte, son cada vez más los médicos generales y de familia que disponen de ecógrafo en sus consultas. Por tanto, parece lógico que este control se beneficie, complete y obviamente mejore con el uso del ecógrafo.

Respecto de las dudas que pudieran surgir sobre quién deber realizar determinadas técnicas, ya ha quedado claro. Recordemos aquí al Dr. Jerónimo Aizpiri, cuyo extenso conocimiento del Código de Ética y Deontología y de la Deontología Médica le permitió afirmar siempre sin ningún género de duda, que toda técnica diagnóstica y terapéutica debe ser practicada por quien la conozca y esté dispuesto a responsabilizarse de su uso en las mejores condiciones de competencia profesional, por otra parte, Carol Rumack en su tratado de ecografía dice textualmente: “La exploración ecográfica obstétrica deber ser realizada por profesionales entrenados y especializados en ecografía obstétrica, entre los que normalmente se encuentran técnicos de ultrasonidos, técnicos de enfermería, ginecólogos obstetras (normalmente especialistas en medicina materno-fetal) o radiólogos”. Entendemos que en este abanico, tiene igualmente cabida el médico general y de familia, quien formado y entrenado es capaz de asumir el empleo de la técnica con idénticas garantías.

Aunque muchos de los equipos disponen de la posibilidad de estudios endovaginales, o incluso del uso del Doppler color, nos ceñiremos al uso simple del ultrasonido por vía suprapúbica, con sonda convex de 3,5-5 MHz.

VALORACIÓN ECOGRÁFICA DE LA GESTACIÓN.

Siguiendo la mayoría de los protocolos habituales, se suelen realizar tres ecografías a lo largo de la gestación. Aunque con denominaciones diferentes, suelen hacer referencia a un estudio por trimestre, que normalmente, suelen estar pautados entre las semanas 10-12, 18-20 y 33-35.

El progresivo uso por nuestra parte de la técnica podrá incluso variar este cronograma e introducir un primer estudio en la 6-8 semana, que, por ejemplo, será capaz, de efectuar un diagnóstico de certeza de gestación intraútero.

 

Ecografía del primer trimestre

A partir de las 4 semanas y media, y coincidiendo aproximadamente con la fecha de la primera falta, podemos observar en el interior del endometrio deciduado la presencia de la vesícula o saco gestacional, que mide 0,5-1 cm. Presenta un aspecto redondeado con contenido líquido, anecogénico, rodeada por una corona de trofoblasto de aspecto ecográfico muy ecogénico (signo doble decidual). Esta vesícula aumenta su tamaño en los días siguientes a razón de un milímetro por día hasta aproximadamente la semana 9.

Igualmente de manera progresiva, podemos ver el desarrollo inicial de las estructuras fetales, la vesícula vitelina, visible en sacos gestacionales a partir de 1 cm de diámetro; no alcanzará más de 5-6 mm en las semanas 5-10. La vesícula vitelina cumple, entre otras, funciones nutritivas en tanto se desarrolla la placenta a partir del saco vitelino primitivo blástulo-gastrular.

Las características normales de un saco gestacional son:

  • Aspecto redondeado.
  • Rodeada de doble decidua ecogénica.
  • Inserción centrada intraútero.
  • Tamaño correspondiente al periodo de amenorrea.
  • Presencia de vesícula vitelina.

Así, un saco gestacional de 2 cm de diámetro debe contener un embrión vivo en el que deberemos localizar dos polos (caudal y cefálico) y observar un latido fetal activo cuando el eje cráneo-caudal alcance alrededor de 1 cm.

 

 

Por tanto, los objetivos de la ecografía del primer trimestre son:

  • Confirmar la gestación.
  • Localizar el saco gestacional.
  • Identificar embrión y medir diámetro craneal.
  • Localizar la presencia de actividad cardiaca.
  • Medir pliegue nucal.
  • Determinar posible gestación doble.
  • Descartar aborto.
  • Descartar gestación ectópica.
  • Descartar mola hidatídica.
  • Evaluar el útero (cervix incluido) y los anexos.

 

 

Ecografía del segundo trimestre

El estudio de este periodo habrá de constatar la concordancia entre los hallazgos embrionarios y el periodo de amenorrea. En los barridos iniciales hemos de comprobar en primer lugar la presencia de un latido fetal activo y de movimientos, evidentemente signos de feto vivo. Dado que el feto ha crecido, uno de los objetivos del estudio a partir de las 12 semanas es la biometría fetal, que nos informa del adecuado crecimiento fetal y permite por tanto descartar  la presencia de patología. Los parámetros más utilizados son:

  • Eje cráneo-caudal.
  • Circunferencia y diámetro abdominal.
  • Diámetro biparietal.
  • Longitud del fémur.

 

 

Una vez valorada la biometría fetal, se han de estudiar además:

  • La actividad cardiaca.
  • Los movimientos activos fetales.
  • El número de embriones y de sacos gestacionales.
  • La observación estructural de ventrículos cerebrales, cuatro cámaras cardiacas, grandes troncos, columna, estómago, riñones, intestino, vejiga urinaria, entrada de cordón umbilical, extremidades, medición de pliegue nucal, cara…
  • La localización e inserción de la placenta, medida, grado de maduración y relación con el orificio cervical interno.
  • La valoración de cordón umbilical con tres vasos e inserciones.
  • La cantidad de líquido amniótico.
  • El reconocimiento de sexo.

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